domingo, 26 de diciembre de 2010

Mola y farda

En Nochebuena Papá Noel (Si, el gordo estúpido vestido de rojo que se parece mucho a Santa Claus) me traerá un iPad.
Se dice que es el artilugio informático que triunfará en los regalos de estas fiestas y yo no me podía quedar con las ganas.

Al saber que este era mi regalo me vino el recuerdo de la entrada que hice tiempo atrás sobre las zapatillas compradas durante mi viaje a Nueva York. Molan y fardan.
Ahí en un armario están guardadas las zapatillas camino de los dos años. Las utilicé un día y las volví a guardar porque yo soy persona que sigue las instrucciones de lo que compra y estas zapatillas especificaban claramente que eran para corredores por debajo de los 80 kg. Y no es mi caso actualmente.

Navidad es tiempo de estar con la familia. Familia cercana y menos cercana a los que ves un par de veces al año. ¿Qué mejor momento para vacilar de tus últimas compras? No todo va a ser comer, beber y cantar villancicos desafinados.

Aprovecho para felicitar la Navidad y desear un próspero Año Nuevo en el que vacilar de mi nuevo iPad. Por cierto, si te preguntas para que sirve yo sólo puedo decirte que de momento para fardar.

domingo, 19 de diciembre de 2010

El hombre del MIT

Vestía pantalones vaqueros Lee, camisa a cuadros discreta y deportivas Nike. Por su vestimenta podríamos suponer que se trataba de un turista norteamericano cualquiera que visitaba India. Pero sus rasgos hindúes (escojo esta opción frente a la de indios) lo delataban y supuse que no se trataba de un turista cualquiera.
Era mi compañero de asiento en el avión que hacía el trayecto desde Benarés (Varanasi) a Nueva Delhi.

La visita a Benarés había sido impactante. Es el lugar del mundo donde la vida y la muerte viven en más estrecha compañía.
El calor sofocante y el olor soportable gracias a los varios días que llevábamos de viaje por la India. Nuestras narices se van acostumbrando paso a paso.

La ciudad tiene un eje central que, sin duda, es el rio Ganges. El rio sagrado de los hindúes.

Las calles más alejadas de la orilla estaban atestadas de personas que compraban o vendían sus mercancías en calles repletas de suciedad, basura, puestecillos de venta, vehículos de todo tipo y vacas sagradas. El orden en las calles no existe pero entre aquel caos la sonrisa no abandonaba la cara de los hindúes en ningún momento.
Pero esta primera impresión no era más que el preludio de los que nos esperaba en las estrechas callejuelas que nos conducen a las orillas del rio y a los famosos gaths.

Caminábamos apretujados turistas, hindúes (de religión hindú, musulmanes, animistas,…) y vacas. A cada esquina aparecía un templo hinduista con cientos de fieles pugnando por entrar con sus ofrendas en las manos, una mezquita con miles de zapatillas y zapatos a las puertas o ancianos con la mano tendida pidiendo limosna mientras esperan la muerte.
Y es que para los hindúes poder ir a morir en Varanasi a orillas de su rio sagrado es una de las mejores formas de pasar a una mejor vida. Allí están en las esquinas comiendo de limosnas con una sonrisa eterna en la cara esperando que les alcance la muerte y su cuerpo sea depositado en las aguas del rio sagrado.
Los más afortunados pueden pagar leña suficiente para que su cuerpo al morir arda completamente en las piras funerarias de los gaths. Pero los menos afortunados, que siempre son mayoría, arden parcialmente en las orillas del rio. Los restos son lanzados al rio y no es raro ver pasar por allí restos humanos o cadáveres completos envueltos en sudarios.

Nuestra capacidad de impresión llegó a su máximo apogeo al llegar a las orillas del rio. La excursión estaba programada para alcanzar la orilla del río y subir a una pequeña embarcación cuando rompe el día y los rayos del sol empiezan a calentar sus aguas.
Acudían a cientos los hindúes a aquellas aguas de un color poco saludable a hacer sus abluciones matinales. Unos bebían sus aguas, otros se lavaban, los más rezaban pero todos ellos reflejaban en sus rostros una profunda espiritualidad y confianza en sus actos.
Jamás había visto nada igual.
El paseo en la inestable barquichuela nos daba otro punto de vista de lo que se estaba desarrollando en los márgenes del río. Los vivos agradecían a los dioses la fortuna de poder estar allí mientras que otros morían o esperaban la muerte junto a peculiares santones que salpicaban aquellas orillas.
Mi capacidad de impresión estaba siendo puesta a prueba. Volvería una y mil veces a ver aquello para intentar entender lo que allí sucede cada día. Lo más sorprendente es que no puedo recordar cada detalle de lo que estaba viendo pero si recordar la sensación de paz que desprendía la escena. En la barca reinaba el silencio a excepción de una ocurrencia de un compañero del grupo que afloró una carcajada en todos nosotros. Me valdrá para otra entrada.

Con una sensación difícil de describir en nuestros cuerpos cansados, impresionados, atónitos, sobreexcitados y pacificados al mismo tiempo, nos dirigimos al aeropuerto más cercano para tomar el vuelo que nos llevaría a Nueva Delhi.

Las escenas vividas en el aeropuerto para dejar nuestras maletas y embarcar en el vuelo de la compañía india darían guión suficiente para una película de Berlanga.
Recuerdo, ahora, con una sonrisa la carrera que nos dimos desde la puerta que daba a las pistas de aterrizaje del aeropuerto hasta las escalerillas del avión. Los asientos no estaban numerados y el que antes llegaba se sentaba. Existía la duda de que pudiera haber más pasajeros que asientos y los últimos en llegar se quedaban en tierra. En aquel tumulto intentaba no perder la mano de mi mujer.
La totalidad del grupo de españoles logramos subir al avión y el destino me llevó a sentarme junto a aquel norteamericano con rasgos hindúes.

Con mi escaso inglés y la confianza que consiguen crear los estrechos asientos del avión entablé una muy interesante conversación con mi compañero de asiento.
Él era nacido en Benarés, estudió en India y actualmente trabajaba como profesor de economía en el MIT (Massachusetts Institute of Technology). Cuando conseguí establecer cierta confianza en la conversación no pude dejar de preguntarle la duda que desde el primer momento me había preocupado. Cómo con una formación técnica tal que le permitía ser profesor en una de las más prestigiosas universidades del mundo y haber nacido en aquella ciudad podía explicarme la forma de entender lo que hacía menos de 24 horas había visto y sentido en Benarés.
Él viajaba cada año a Benarés para visitar a sus familiares y para entender lo que allí ocurre o eres hindú o te quedas a vivir allí.

Por supuesto que no sé cómo entender lo que ocurre en aquella ciudad y por extensión tampoco podría entender cómo puede existir un país como India. Pero si algo me quedó claro es que volvería de viaje allí una y mil veces.

martes, 14 de diciembre de 2010

Elegir, elegir, siempre elegir

Entradita esta que recoge una frase oída en cualquier parte y que a menudo me viene a la mente y utilizo frecuentemente.

Enfrentados a tomar una decisión o elegir una opción sin duda que la mejor fue la escogida por nosotros


Mirar hacia adelante formará parte del objetivo.

domingo, 12 de diciembre de 2010

El pulso de la ciudad

Me gusta esta expresión.
Tengo un familiar próximo internado en el hospital, y Los últimos días he pasado largas jornadas como acompañante en el centro hospitalario.
En la hora de la comida e inicio de la siesta del fin de semana salía a pasear por los alrededores del Hospital Clínico de Valencia para despejarme y buscar donde tomar un café aceptable, trabajo éste cada vez más complicado.
Las aceras están solitarias y el tráfico es muy reducido. En estas circunstancias puedes detenerte a observar edificios, jardines, ventanas y toda la vida que se desarrolla detrás de los cristales.
Cada ventana tiene sus propias señas que deben definir a los que viven tras los cristales. Cristales dobles o sencillos, transparentes o tintados, cortinas sencillas, funcionales, coloridas, recargadas….
Intento penetrar en cada uno de esos hogares y adivinar la vida que late allí dentro. Intento adivinar el pulso de la ciudad y sus ciudadanos a través de sus ventanas.
Tengo, tenemos un espíritu cotilla que quisiera penetrar en esos hogares, conocer lo que allí pasa, sus miserias y sus alegrías.
Mientras camino voy hilvanando la historia familiar de alguna de esas ventanas que me he fijado como objetivo. Los personajes, viejos o jóvenes vienen marcados por el estilo de las cortinas. El estatus económico viene definido por el barrio y la calidad constructiva del edificio. Y así voy enmarcando la historia.
La magia del momento la rompe el desgraciado que pasó por allí no hace mucho con su perrito y dejó un “regalito” en medio de la acera. ¡Cerdo!
El paseo toca a su fin y además debo encontrar la mejor forma de limpiar el zapato.
En otra ocasión traeré hasta aquí alguna de esas historias que ocurren tras los cristales.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Daniel Silva

Por recomendación de mi padre estoy leyendo el libro “El hombre de Viena”. Estoy enganchado a la lectura de este libro y no es el primero que leo de este autor. Anteriormente mi padre también me prestó “El confesor” y su lectura fue gratificante.
El autor de ambos libros es Daniel Silva.
Me parece un buen escritor y las tramas de las obras que he leído están muy bien llevadas. En los dos libros se relatan historias sobre agentes secretos judíos relacionados con la búsqueda de antiguos militares nazis y las implicaciones de la Iglesia Católica en su ocultación.

Por el nombre del autor pensé que se trataba de un escritor español o hispano y no entendía por qué no se habla más de él a la vista de la calidad de sus obras.

Engañado estaba. El fulano es norteamericano y escribe exclusivamente en inglés. Buscando en la red aparece como un conocido autor de best-sellers en Estados Unidos.

Breve reseña ésta que me ayuda a retomar el blog. No podía haber escogido mejor el nombre de mi blog. Los altibajos son santo y seña de mis entradas y ésta debe ser preludio de una temporada alta.
Intentaremos acompañar la frecuencia de las entradas con una mayor frecuencia en las salidas al rio. Mis zapatillas andan nerviosas por falta de uso.

domingo, 31 de octubre de 2010

Dos años después


Algunas cosas no podemos pararlas. Y una de ellas es el tiempo.

Fue hace dos años cuando empezaba a trastear por el blog y metí esta entrada:

http://www.altosybajos-altosybajos.blogspot.com/2008/11/90-y-91-aos.html

Han pasado dos años y los “mozalbetes” cumplen 92 y 93 años. Parece que fue ayer y en la foto aparecen como si el tiempo no pasara para ellos. ¿Encontraron el elixir de la juventud? Puedo asegurar que la “moza” de 92 años mantiene perfectamente la conversación y no pierde la vista de los nietos y bisnietos.

También espero haber mejorado en las entradas de mi blog. Y si no he conseguido mantener y aumentar la audiencia, al menos espero constatar que mejoran en fondo y forma.

Las ganas de vivir los días, las horas, los minutos las mantengo intactas. La desgracia que nos asedia diariamente es la falta de tiempo para hacer todo aquello que deseamos. No obstante se hace lo que se puede. Charlie, yo también le pediría al genio de la lámpara tiempo.

A la vista de foto está que la vida puede ser muy larga. En aquella entrada repasaba (a través de un generoso corta y pega de internet) los hechos históricos que han acompañado a estas personas.
Me recorre el cuerpo un escalofrío al pensar en los hechos históricos que han acompañado a estas personas. Nunca sabremos el conocimiento que se pierde por no pararnos a escuchar todo lo que estas personas nos tienen que contar. Volveremos a cometer los mismos errores por no haber escuchado a tiempo.
En el mundo de la empresa se diría que se nos escapa el know-how (o el expertise que diría un antiguo jefe con educación afrancesada). El mundo (dígase la empresa) debería poner en marcha los sistemas de gestión del conocimiento necesarios para no perder ese know-how. Podríamos enlazar rápidamente con la discusión sobre la edad de la jubilación y las revueltas en Francia. Pero este tema será objeto de otra entrada.

Salud y larga vida para los “cumpleañeros” y que los demás lo podamos contar con salud.

lunes, 13 de septiembre de 2010

El cementerio de las cintas de vídeo olvidadas

En las noches de agosto circular por las calles de Valencia es un placer. La fluidez del tráfico te permite ver lo que ocurre a tu alrededor con detalle.

No hace ni cinco años que en cada esquina de la ciudad encontrabas un víedoclub. Podían contarse por cientos y gran número de ellos abrían 24 horas. Pasaron los años y fueron cerrando hasta no quedar establecimientos de este tipo abiertos.
Al ver el local cerrado que hace no mucho tiempo ocupaba uno de estos comercios me asaltó la gran duda. ¿Dónde han ido a parar los cientos de cintas de vídeo que llenaban a rebosar miles de estanterías?

En los exitosos best sellers de Carlos Ruiz Zafón las tramas se hilvanan a través del “cementerio de libros olvidados”. Y como si de una revelación se tratara, el calor de las noches de agosto trae la respuesta a mi pregunta.
En algún punto de la ciudad y detrás de algún discreto portal existe un gigantesco laberinto de estanterías ocupado por los millones de cintas de vídeo que llenaban los vídeoclubes .

No podría ser capaz de mejorar la descripción de Carlos Ruiz Zafón del cementerio de libros olvidados. Pero sin lugar a dudas el cementerio de cintas de vídeo olvidadas posee importantes particularidades. El papel y las cubiertas de cuero se ven sustituidas por asépticas cajas de plástico y cintas magnéticas. El negro sobre blanco de la tinta queda eclipsado por las portadas a todo color de las cajas de cintas VHS.

El vigilante de este laberinto tiene una indeterminada edad, viste vaqueros desgastados, deportivas y suéter amplio de cuello vuelto. Si le preguntamos por cualquiera de los miles de títulos allí almacenados nos guiará con increíble exactitud. Conoce tramas y personajes de la mayoría de títulos allí almacenados. Muchas horas de palomitas y refrescos frente al viejo reproductor de vídeo han rodeado la historia de este individuo.

Imagino diversas localizaciones del cementerio de cintas y tras descartar posibilidades dudo entre un viejo polígono industrial con naves ocupadas por vetustas empresas a punto de desaparecer y una barriada obrera con pisos pertenecientes a las antiguas viviendas sociales del estado atacadas por la aluminosis.

No dejaré de seguir cualquier pista que me acerque al oscuro laberinto y aquí contaré el curso de las investigaciones y logros cosechados.

sábado, 11 de septiembre de 2010

El perro de mi amigo


Algunos perros son tan listos que viéndolos actuar parecen más espabilados que sus dueños. Un poco más allá sentado en la misma mesa contesta uno de los comensales, “es cierto yo tenía un perro de esos”.

Cierto como la vida misma.

El viajecito familiar del verano me llevó a un sencillo bar en Sevilla donde nos sirvieron unas raciones sensacionales.
Entre caña y tapa levanté la vista y exclamé: ¡Coño mirad quién está pidiendo en la barra!
El personaje que físicamente llamaba la atención por si solo era Mario Pestano.
-¿Y ese quién es? Exclamaron al mismo tiempo mis conocidos y algunos desconocidos de las mesas de al lado.

No hacía ni diez minutos que comentábamos que en este país abundaban los “frikis” y a personajes como la Belén Esteban los podría reconocer cualquiera en un bar.

Me levanté y con la conocida excusa de la foto con el niño (aquí la acompaño) saludé a Mario Pestano. Gracias majete con uno de tus brazos conseguimos acero para botar un barco.

La pregunta siguiente la podéis imaginar:
- ¿Es famoso?
Yo expliqué que este tipo con dos metros de altura y más de cien kilos de peso era capaz de girar en un pequeño círculo dos veces sobre si mismo y lanzar un disco a casi cien metros de distancia. Uno de los mejores del mundo.
Pedí otra caña y tortitas de camarones. A nadie importaba saber más del personaje en cuestión.

Repetía esta misma anécdota en una cena de verano con conocidos y amigos. Una de las respuestas que pude escuchar fue que ese tipo de personajes no podían interesar a nadie más que al grupo de chalados que nos entretenemos corriendo carreras populares.

Definitivamente hay muchos perros como el que aparece en el primer párrafo.

martes, 7 de septiembre de 2010

Desig. SUMMER IS OVER

Sitúo la yema de mi dedo índice sobre la primera vértebra cervical de su espalda. Dejo bajar mis dedos saltando de vértebra a vértebra recorriendo la piel de la columna. Y como si se tratara de una predeterminada fórmula matemática abandono el camino marcado por la columna periódicamente para acariciar con mis uñas la dorada piel de su espalda.

Al llegar a la cintura abro la mano y mis palmas acarician sus caderas perfectamente moldeadas por la dieta y el gimnasio.
Alargo el momento mientas mis palmas solo piensan en fundirse con la piel de su muslo.

Con sacrificio mis manos sobrevuelan la redondez de sus nalgas para acariciarle entre sus muslos. Noto un ligero estremecimiento que recorre todo su cuerpo.

Llego hasta sus torneados y finos tobillos. No aguanto más y me abalanzo sobre ella…..

¡¡¡¡Para, despierta!!!!. SUMMER IS OVER

Acaba el verano, volvemos a la faena y es hora de los buenos propósitos. Si el anuncio de la primavera lo marca El Corte Inglés, el inicio de septiembre lo marcan los anuncios de fascículos y colecciones variadas.

Empiezo el año con nuevos y variados proyectos. Suerte

viernes, 30 de julio de 2010

Fiestas vecinales


El mes de junio pudiera parecer, por mis dos relatos anteriores, que fuera un infierno. Pues no. Siempre existen acontecimientos que te hacen devolver la confianza en las personas.

Un grupo de vecinos pertenecientes al complejo residencial donde vivo (que pomposo y pijo queda esto cuando un gran número de personas lo conocemos como edificio “Palestina”, pero tenía ganas de decirlo) decidieron juntarse para preparar las fiestas vecinales.

El grupo de unas doce personas se empiezan a juntar desde abril una noche cada quince días para organizar las actividades de la fiesta vecinal y pegarse una buena cena aprovechando que uno de los componentes del grupo es un “cocinillas” de renombrado prestigio. Las reuniones-cenas se alargan hasta la una de la mañana y el tiempo dedicado a preparar las fiestas es escaso. Pero cenamos y bebemos como curas.
La cultura enológica que se adquiere en estas cenas es considerable.

Entre buenos caldos, mejores arroces y rabos de toro se prepara un programa de fiestas para el último fin de semana de junio orientado hacia los niños mayoritariamente. No en vano el vínculo que une a los componentes del “comité de festejos” es tener hijos de edad similar. Entre las 5 y 10 años.

Las actividades programadas son sencillas: concurso de peonzas, campeonatos de parchís, natación, squash y baloncesto, partido de futbito y baloncesto, cena de adultos y merienda de infantiles, rifas, disfraces, pasacalles, play-backs y la gran fiesta acuática.

Sin duda una de las claves del éxito de estas fiestas es la fiesta acuática. Acompaño la foto que da fe del evento.

Y desde este foro se agradece el esfuerzo de esos vecinos desinteresados que dedican parte de su tiempo y de su hígado a la organización de estas fiestas.
No sé en el futuro quien tomará el relevo de estos amigos pero hasta el momento todo han sido éxitos.
Gracias y enhorabuena

martes, 27 de julio de 2010

El dentista y las caries

Visitamos al dentista.
Mi hijo sentado en el amenazante sillón del dentista pregunta:
- ¿Las caries son como bichitos que crecen al comer dulces?
Yo intentando paliar la tensión del momento asiento intentando tranquilizarle.
Mi hijo intentando explotar su última posibilidad segundos antes de que el dentista se abalance sobre su dentadura con sus siniestros instrumentos de tortura exclama.
- ¿y por qué no las dejamos crecer para que dominen el mundo?

Pues es una posibilidad vista la clase política que nos rodea. ¿No os parece?

domingo, 11 de julio de 2010

El E.G.R. 1200 pavos


El pasado mes de junio quedará en los anales de mi escasa historia como uno de los más desafortunados.
La suerte me giró la cara y me ha premiado con extrañas circunstancias. Aquí están los hechos.

Subo al coche tras recoger a mi hijo del colegio, meto la llave para arrancar y el ingenio mecánico que alberga el capó de mi coche dice que hasta aquí llegó.

Llamo al taller de un conocido y le explico el problema:
- Pues eso, que no va
- Tráetelo para acá con la grúa y lo arreglamos. Será el caudalímetro
- Me tranquilizas Vicente, será eso, el caudalímetro

Cuelgo el móvil y me quedo pensativo unos instantes. ¿el caudalímetro? ¿pero, mi coche tiene de eso? ¿Y para qué?
Esto solo era el inicio de lo que se me venía encima.

Segundo acto del drama. Contactar con la aseguradora para que me envíen la grúa.

Llamo y me responde el contestador automático de la aseguradora:
- Marque 1 para bla, bla, bla, marque 2 para …. Y así cinco minutos.
Escojo la opción 3 y sale la música de nuevo con la consabida locución:
- Todos nuestros operadores están ocupados le atenderemos en unos instantes
Y así VEINTE MINUTOS.

Desesperado cuelgo y vuelvo a llamar.
Se repite la situación anterior pero con agravantes. Mi niño se pone pesado y empieza algo peor que la mierda del contestador automático de la aseguradora.
- Papá pis
- Papá caca
- Papá sed
- Papà, ¿Qué pasa? ¿qué hacemos aquí? ¿Y la mamá?

Estoy a las afueras de Valencia en medio de una urbanización semidesierta y la aseguradora me tiene más de una hora al teléfono. Creedme, es cierto
Finalmente consigo hablar con un ser humano perteneciente a la plantilla de la aseguradora al que le doy mi dirección para que acuda la grúa. Prometen que en media hora la tengo allí.
Respiro hondo repetidas veces para no desesperar.

Os lo podéis imaginar. Hora y cuarto para que llegue la grúa. Se perdió, estaba claro.
Al menos también llegó mi mujer con su coche para recogernos y aliviar la situación.
El coche va camino del taller y se avecina el tercer acto del drama.

Tercer acto. Día siguiente al de la avería.

- Vicente. ¿qué le pasa al coche?
- Es cosa de dos días. Le meto la máquina de autodiagnóstico y lo reparamos enseguida. Estos coches asiáticos llevan mucha electrónica y con el autodiagnóstico es coser y cantar.

Pasa un día entero y sigo sin noticias. Llamo a Vicente y noto cierto temblor en su voz. La avería se resiste y tiene desmontado medio coche. No quiero verlo ni pensarlo.
Sin entretenerme mucho en los detalles llegamos a la semana siguiente de la avería y sin noticias de la avería. El coche sigue sin arrancar.

Aleluya. Ocho días después de la avería encuentran el motivo.
Falló el E.G.R. Lo cambiaron por uno nuevo y el coche a funcionar a las mil maravillas.

Vicente, el mecánico, estuvo diez minutos explicándome la avería y la utilidad del E.G.R.
Esta maravillosa pieza sustituida está en el maletero del coche y solo puedo recordar que sirve para dirigir el retorno de los gases y pesa un quintal. ¿? Joder con los gases
Hasta aquí todo podría quedar en una anécdota más si no fuera por la factura.
El E.G.R. 700€, tres máquinas de autodiagnóstico, mano de obra, aceite (bueno, muy bueno) y un par de cosas más. Total 1200€

Esta vez fue el E.G.R. ¿La próxima será el J.K.L.? O peor aun el S.P.M.
Me cago en la P.M. de los asiáticos, su electrónica y la máquina de autodiagnóstico.

Descuidad no dejaré de contarlo.

viernes, 9 de julio de 2010

Cuando la realidad supera la ficción

Episodios como el que voy a relatar nos parecen propios de la ficción y difíciles de creer. Pero en esta ocasión el protagonista he sido yo mismo y gracias a la ayuda de conocidos y amigos empiezo a pensar que está en vías de ser resuelto.

Todo empezó cuando mi mujer recibió dos o tres semanas atrás una carta certificada procedente del juzgado de Tarragona.
En esta carta nos comunicaban el embargo de nuestra vivienda habitual en Valencia. La razón del embargo es un delito cometido por el copropietario de la vivienda, yo mismo, y del que he resultado culpable. En el interior de la carta aparecía la sentencia del embargo y una fotocopia referente al delito del que yo había resultado culpable en el año 2007.

Mis conocimientos en materia jurídica son los justos y no llegaba a entender el verdadero significado de aquellas sentencias, diligencias,…. Pensé que era una broma.

Dos días más tarde y aprovechando que una de mis vecinas es procuradora le enseñamos la carta.
La respuesta de la procuradora ese mismo día no pudo ser más demoledora. Esto es muy serio, el piso tiene una orden de embargo y si no actuamos rápido el piso puede salir a subasta y si se complica más os pueden embargar cuentas y nóminas.

¡¡¡OSTIA!!! pero si yo no estado nunca en Tarragona y menos cometí allí un delito.

Tirando de amigos, gracias amigos, averiguamos que el delito cometido es un accidente de tráfico de un coche VW golf azul propiedad de un fulano con mi mismo nombre y apellidos E.R.M. vecino de Reus y sin seguro obligatorio de accidentes en el año 2007.

Esta información es extraoficial y mientras no consiga datos oficiales el proceso judicial no para y el embargo sigue su curso. Embargo de nóminas y cuentas va detrás.

El D.N.I. del fulano que cometió el delito no coincide con el mío, pero en el juzgado de Tarragona no se tomaron la molestia de comprobarlo. Tiraron mano de los archivos del Consorcio de Seguros (no entiendo cómo se metieron por medio) y encontraron que el nombre coincidía y había bienes donde meter mano. Cojunudo. Dos noches sin dormir y festivo en Cataluña (San Juan). Además la jueza se toma el puente festivo. La agonía se prolonga.

Logramos, gracias a la diligencia de mi mujer, toda la documentación necesaria para presentarla en Tarragona a través de un procurador local. La oficial del caso parece sorprendida y no entiende como se pudo cometer un error así.

Llegados a este punto los hechos son que el embargo de mi piso no ha sido todavía levantado y oficialmente a mi todavía nadie me ha comunicado de que se me acusa.

Intento calmar mi furia hasta ver levantado el embargo de mi piso. Después ya se verá.

lunes, 7 de junio de 2010

Gracias amigos

Una mañana cualquiera y una hora cualquiera de un día cualquiera. Recibo la llamada de un amigo.
- ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Él, mi amigo, me ha llamado para saber de mí sin tener una razón concreta o definida para hacer esta llamada.

Podría no haberlo hecho y podría haber llamado a cualquier otro conocido, amigo, vecino o familiar. Pero me llamó a mí.

Yo fui el elegido y por alguna razón que no sabría concretar, soy yo quien recibió la llamada. Llamada que me reconfortó bastante y que, por otra parte, me creó un poco de incomodidad al pensar que se me adelantó.

¿Sabemos valorar que entre las muchas personas a las que podía llamar lo hizo a mi número móvil? No siempre. Y marcó mi número
Qué bueno es saberse el elegido y qué bueno es tener un amigo.

Gracias amigos

jueves, 20 de mayo de 2010

El diablo está en los pequeños detalles

El diablo está en los pequeños detalles (Devil is in the small details)

Escucho esta frase por la radio de boca de un “cabezapensante “ de la Comunidad Económica Europea. Se refería a los ajustes económicos que debe poner en marcha España y otros países pobres de Europa. Somos los llamados “pigs” europeos (Portugal, Irlanda, Grecia y Spain).

No he dejado de darle vueltas a la frase durante los últimos días.

Y es tomando una caña y un bocadillo en un bar cuando encuentro sentido a esos detalles.

A mi lado un obrero tomando “la copita” después de comer, poco antes de volver al trabajo. Obrero de clase media o baja a juzgar por la ropa y modales.
Por el bar ronda un “moreno” (negro sin duda) ofreciendo DVD’ s piratas de las últimas películas del mercado.

El obrero mira y remira la selección de films que le ofrece el moreno hasta que selecciona una película que, sin duda, le interesa. A continuación empieza el regateo por el precio del DVD.
Tras más de 10 minutos se rompen las negociaciones porque el moreno no le baja 50 céntimos en el precio. Ya no hay compraventa.

El obrero se vuelve hacía mí y me viene a decir:
- Vaya con el listo del moreno que me quería sacar 50 céntimos de más.
Henchido su orgullo por su exitosa negociación lo celebra pidiendo otra copita al camarero. Son 4 euros de copa.

Con el vino de la comida, las dos copitas de la sobremesa y el control de alcoholemia de la esquina, le sale la negociación por no menos de 250€.

Y es que el diablo está en los pequeños detalles.

sábado, 1 de mayo de 2010

El escaparate humano

Una de las aficiones que comparto con mi mujer es la de viajar. Y dentro de los viajes compartimos el placer de sentarnos en un banco del aeropuerto y contemplar a los viajeros pasar. Tengo la certeza de que es una afición bastante extendida.

Semanas atrás viajé a Italia por asuntos de negocios. Concretamente a Pescara. Allí todavía recuerdan el paso por la ciudad de Manuel Estiarte quien tiene negocios en la ciudad. El asunto de la visita carece aquí de importancia. Business is business.

Sentarse en uno de los incómodos asientos de la terminal, armarse de paciencia ante los retrasos y abrir bien los ojos. Comienza el espectáculo

Ejecutivos con prisas arriba y abajo, maletín, traje oscuro y camisa blanca. Turistas despistados frente a los paneles informativos con cara de no entender aquello. Modernillos con gafas de sol que les protegen de los neones del techo. Y así hasta el infinito.

La primera labor es fijar el objetivo. La selección ha de ser rápida pues los objetivos son múltiples y corremos el riesgo de dispersarnos.
No conozco bien las leyes que rigen la selección pero un cruce de miradas con mi mujer es suficiente para saber que ambos hemos elegido el mismo objetivo.
Suelen ser grupos familiares o parejas de aquellas que no sabes cómo han llegado a caer juntos. Empiezas a pensar la razón de su estancia en el aeropuerto, destino, procedencia, lengua, indumentaria….
El análisis puede alargarse hasta donde queramos y su duración podría ser ilimitada.

Otra mirada cómplice con mi mujer y empieza el cruce de los análisis. Debate de los datos y apresuradas conclusiones para no perder más tiempo. El escaparate humano es incesante y aquella pareja del fondo formada por asiático y europea merece un nuevo estudio y posterior análisis. Agotador sin duda

En los viajes me acompaño de un libro para sobrellevar las esperas. Pero durante la estancia en el aeropuerto el libro sirve de excusa para parapetarse detrás y montar un buen punto de vigilancia. Ya tendré tiempo de leer durante el vuelo. Dentro del avión el escaparate se reduce y a la media hora ya tienes el análisis de las azafatas. A los compañeros de asiento y alrededores los has podido analizar durante la caminata del finger o el paseo de la jardinera.

La conclusión es que somos profundamente cotillas y chismosos.

Quiero viajar

viernes, 30 de abril de 2010

A vueltas con el ahorro energético

Me acerco a la máquina de café de la oficina. Introduzco la cápsula de sabor suave, material biodegradable y tostado ecológico en el lugar adecuado. Pulso el botón que me permitirá tomar un café. Y…. vaya¡¡ el depósito del agua agotado.

Saco el depósito y me dirijo a rellenarlo en la máquina dispensadora de agua que tampoco falta en cualquier oficina.
Estas fuentes de agua tienen dos grifitos. Uno de agua caliente y otro de fría.

Ahí me quedo pensando acerca del grifo que debo utilizar.
Si uso el de agua caliente ahorraré la energía que la máquina de café debe usar para calentar el agua del depósito. Aunque el ahorro no es real pues la fuente de agua utilizó antes la misma energía para calentar el agua y además volverá a utilizar otra cantidad de energía para calentar el agua que reemplazará la extraída del depósito de agua caliente de la fuente. Complicado.
No dejo de lado la complicada ecuación que supone dilucidar sobre las diferentes temperaturas que regulan los termostatos de esas máquinas. ¿Cual de estas máquinas utliza más eficientemente la energía y por tanto contribuye en mayor medida a la sostenibilidad del planeta? Debería leer más sobre sostenibilidad.

Entonces pulsaré el grifo del agua fría de la fuente. Pero la fuente también utilizó una cierta energía para enfriar el agua. Y si extraigo una parte del depósito de agua fría la fuente volverá a enfriar el agua que entra nuevamente en el depósito de la fuente. Se complica más la decisión.

Puedo ir al baño y rellenar el depósito en el lavabo del baño. Pero tampoco creo sea una buena decisión porque el sabor del café con agua del baño es peor. Y si dejo de utilizar la fuente de la oficina acabaran por tomar la decisión de eliminarla. No quiero pensar que esté poniendo en peligro el puesto de trabajo del distribuidor de fuentes de agua.
Las complicaciones se multiplican.

Mis compañeros de trabajo empezarán a preguntarse qué hago frente a la fuente del agua con el depósito de agua de la cafetera hace más de veinte minutos con una cara de indecisión tremenda.

¿Cómo podría explicarles que mi compromiso con el planeta me obliga a sopesar pros y contras de una decisión tan importante? Tampoco quiero comprometer el puesto de trabajo de nadie. Y mucho menos el mío.

Nos acercamos a la media hora en el cuartito de la fotocopiadora junto a la fuente de agua y la cafetera. Ahora me pongo a pensar en el gasto energético que supone la luz encendida del cuartito de la fotocopiadora durante más de media hora.

Corro a apagar la luz. No veo nada, no puedo hacerme el café, mi puesto de trabajo puede empezar a peligrar y no sé donde dejar el depósito del agua de la cafetera.

Vuelvo a mi puesto de trabajo sin haber tomado café pero feliz por mi renovado y fortificado compromiso con el planeta.

Anuncian que la tasa de parados supera el 20% de la población activa pero en lugar de pensar en estas minucias yo he sido capaz de dedicar casi media hora a salvar el planeta y preservar el medio ambiente.

Podría llegar a ser un gran político.

miércoles, 7 de abril de 2010

Viendo pasar la vida


En la vida podemos adoptar muchas posturas o actitudes, pero simplificando podríamos decir que son dos. Participativa y activa o contemplativa, “viendo pasar la vida”.

Cumplida cierta edad, es común que se adopte la postura contemplativa.

He terminado de leer el libro “El guardián entre el centeno”. La actitud frente a la vida del joven personaje es participativa pero adoptando una postura combativa frente a lo que comúnmente denominamos correcto.

Empecé el libro con unas expectativas enormes. No hace mucho que falleció el autor, J. Salinger, y por las notas de prensa parece ser que se trata de un escritor relevante. En ciertos momentos me pareció estar leyendo una obra de P. Auster. Ambos son norteamericanos y las obras que he leído de ellos transcurren, en parte, en Nueva York.
Al final acabé decepcionado.

No me gano la vida como crítico literario ni tampoco creo que pudiera. Pero este libro, “el guardián entre el centeno” me ha parecido decepcionante.
Últimamente tengo muy mala suerte con mis lecturas. Ahí está mi entrada sobre “Vuela conmigo” de R. Bach.

Vuelvo a la novela histórica que habitualmente pocas veces me falla. Esta es la obra que tengo entre manos: “Las cruzadas desde el punto de vista de los árabes” de Amin Maalouf. He leído más de seis obras de este autor y de todas ellas guardo un buen sabor de boca. Escribiré sobre ellas.

Mis padres van cumpliendo cierta edad (72 y 74) y la salud empieza a fallar. Es atrevido opinar sobre este asunto pero a estas alturas es peligroso que se planteen contemplar la vida pasar. Hasta el momento ambos han mantenido una actitud participativa y activa frente a la vida.
Siempre me ha parecido ejemplar el comportamiento de ambos frente a la nueva realidad del tiempo libre que se les presentó con la jubilación de mi padre.
Mi padre ha descubierto en las nuevas tecnologías, informática fundamentalmente, el camino para encauzar sus inquietudes. Y mi madre descubrió aficiones antes imaginables, yoga, canto coral, teatro, tai-chi…

Por cierto, de dónde viene el título del libro “El guardián entre el centeno”??? Debo estar un poco espeso últimamente, no encuentro la relación del título con la obra.

La foto de cabecera ilustra muy bien la postura de cumplir años y asomarse al balcón a “ver pasar la vida”.

En una entrada anterior escribía lo siguiente:

Llegando a casa nos cruzamos con el vecino A. Su imagen sigue grabada en mi mente y no dejo de pensar en el asunto. No hace mucho que se jubiló (a éste no le importa mucho la polémica de la edad de jubilación a los 67) y menos que le diagnosticaron un cáncer de pulmón.
Ha perdido en pocas semanas más de 20 kg y la sensación que ofrecía era la de un alma en pena. Desolador.
Pocos días antes un amigo visitó a A. en su domicilio y A. le confesaba que solo pedía unos pocos años más de vida para ver crecer a sus nietos. Al salir del domicilio la mujer de A. con voz entrecortada comunicaba a mi amigo que la “cosa” era cuestión de meses.


Esta entrada la escribí a principios del mes de febrero de este mismo año. El pasado 18 o 19 de marzo fue el cumpleaños de el vecino A. Desgraciadamente el destino hizo coincidir el día del cumpleaños con el día de su fallecimiento. Ironías de la vida. A. ya no podrá asomarse al balcón a “ver la vida pasar” y sus nietos crecer. Para una vez que aciertan los médicos. Fue cosa de meses. Dos para ser exactos.

Desde aquí deseo desde lo más profundo que papá y mamá abandonen el balcón y bajen a la calle a participar en el bullicio diario. Ya sobrará tiempo para “ver la vida pasar”.

domingo, 21 de marzo de 2010

Un pan bajo el brazo

Hay que ser valiente para traer un hijo a este mundo. Y digo este mundo, porque este país en el que nos ha tocado vivir forma parte de un mundo donde comemos un plato de comida caliente cada día, tenemos acceso a un alto nivel educativo y tienes la opción de vivir rodeado de seres queridos.

Ella salió de España y viajó para traer ese niño al mundo, este mundo. Fue valiente e hizo lo que muchos otros habríamos dudado, titubeado, meditado y finalmente evitado.
Y se volvió a España con su hijo y las maletas llenas de alegría.

Decimos que todos los niños vienen al mundo con un pan bajo el brazo. En este caso además del pan traía consigo un reto. El destino escoge a los más valientes para afrontar los mayores retos.

No hay duda, escogió a la mejor.

El reto se llama Síndrome de Asperger y para quien no lo sepa, un niño con este síndrome es así:

Es un trastorno profundo del desarrollo cerebral caracterizado por deficiencias en la interacción social y coordinación motora, y por los inusuales y restrictivos patrones de interés y conducta.
El niño que padece de Asperger tiene un aspecto externo normal, suele ser inteligente y no tiene retraso en la adquisición del habla. Sin embargo, presenta problemas para relacionarse con los demás y en ocasiones presentan comportamientos inadecuados
La mala adaptación que presentan en contextos sociales es fruto de un mal entendimiento y de la confusión que les crea la exigencia de las relaciones interpersonales. A pesar de sus dificultades, los niños que padecen de ese trastorno son nobles, poseen un gran corazón, una bondad sin límites, son fieles, sinceros, y poseen un sinfín de valores que podemos descubrir con tan sólo mirar un poquito en su interior.
Los niños con este diagnóstico tienen severas y crónicas incapacidades en lo social, conductual y comunicacional. Cada niño no es igual, pero algunas de las características pueden ser:
-Socialmente torpe y difícil de manejar en su relación con otros niños y/o adultos Ingenuo y crédulo
-A menudo sin conciencia de los sentimientos e intenciones de otros
-Con grandes dificultades para llevar y mantener el ritmo normal de una conversación. Se altera fácilmente por cambios en rutinas y transiciones
-Literal en lenguaje y comprensión
-Muy sensible a sonidos fuertes, colores, luces, olores o sabores
-Fijación en un tema u objeto del que pueden llegar a ser auténticos expertos
-Físicamente torpe en deportes
-Incapacidad para hacer o mantener amigos de su misma edad
Estos niños pueden tener:
-Memoria inusual para detalles
-Problemas de sueño o de alimentación
-Problemas para comprender cosas que han oído o leído
-Patrones de lenguaje poco usuales (observaciones objetivas y/o relevantes)
-Hablar en forma extraña o pomposa Voz muy alta, o monótona
-Tendencia a balancearse, inquietarse o caminar mientras se concentran
El síndrome de Asperger es un trastorno muy frecuente (de 3 a 7 por cada 1000 nacidos vivos) que tiene mayor incidencia en niños que niñas.


Estoy seguro que el tal Dr. Asperger no tenía idea de lo popular que iba a ser su nombre en el seno de esta familia.

Los retos, como los problemas, se deben coger de frente y para superarlos se pone cuerpo y alma. Alma no le ha faltado y cuerpo y salud se lo está dejando en el camino.

Valiente ella y afortunado yo por poder decir que es mi hermana.

jueves, 18 de marzo de 2010

Vuela conmigo

Richard Bach
Juan Salvador gaviota
Vuela conmigo
Como muchos otros de mi generación leí, releí, hice comentarios de texto y cité en muchas ocasiones partes del libro Juan Salvador Gaviota.
Este libro fue como un himno en cierta época de nuestras vidas.

Semanas atrás en una tienda de libros encontré este libro de Richard Bach. Vuela conmigo.
En la presentación lo recomendaban como la reaparición editorial del autor de Juan Salvador Gaviota y auguraban un éxito editorial.
Incauto y crédulo compré el libro y con él bajo el brazo caminé hacia casa recordando los buenos momentos pasados con su anterior libro.
Empecé a leer y pasar páginas y mi incredulidad aumentaba a la par que mi enfado. Pocos libros me han dejado tan mal sabor de boca. El principio tenía cierto interés pero a partir de las primeras páginas el autor se pierde en una trama sin sentido que transmite muy poco. En resumen, decepcionante.
Y lo peor de todo es que obras como esta pueden echar abajo un icono de la adolescencia como era Juan Salvador Gaviota.

Me he molestado en leer sobre la vida de Richard Bach.
Piloto aéreo, apasionado por el vuelo que desempeñó sus habilidades tanto en líneas aéreas como en espectáculos aéreos. Casado varias veces y con muchos hijos. Ha escrito alguna obra más de las aquí mencionadas pero todas ellas de escaso éxito a excepción de Juan Salvador Gaviota.

No puedo más que agradecerle su obra de la célebre gaviota y confiar en que la vida le haya sonreído y sea feliz. Yo ya no puedo recuperar el dinero invertido en su última obra.

martes, 2 de marzo de 2010

Sí, otra muesca en el revólver

Salí temprano de casa y trotando durante unos 3 kilómetros me dirigí al km 22 del recorrido de la maratón de Valencia del año 2010.
Mañana fresquita, excelente para la carrera, y algo de lluvia.
A los pocos minutos empezaron a pasar por allí el rosario de corredores Climaturia.
Por allí pasó en primer lugar Ramón. Exultante y poderoso.
Rafa en segundo lugar. Le acompañé unos metros pero su rostro reflejaba que sus piernas no iban muy bien. Acabaría con un tiempo estupendo pero alejado de su objetivo.
Tercero llegaba Charlie. Con fuerza y con su estilo peculiar de brazos altos que mueve con decisión.
Allí estaba yo animando y acompañando unos metros a cada uno de ellos. Empezaba a agobiarme pensando en la oportunidad perdida. Ahí tenía que estar yo corriendo junto a mis colegas del asfalto.
Me comía las uñas pensando en la oportunidad desaprovechada de añadir otra muesca en mi revólver de maratones disputadas y acabadas. Dos años atrás me pasó lo mismo debido a una lesión.
Pocos minutos después pasaba por allí Tomás. Fresco como una rosa. Corrí a su lado unos metros y le pude preguntar por sus pulsaciones. Eran muy bajas y esto presagiaba su marca final.
Juanito kilómetro y medio por delante de los prácticos de las tres horas apareció por el kilómetro 23. Sensacional como siempre. Este hombre es el fiel reflejo de la constancia, la perseverancia y la dedicación sin descanso.
El numeroso grupo de los sub3H llegaba comandado por la pareja de corredores felices. Fernando y Vicente.
En pocos minutos llegarían el grupo de corredores a los que me iba a unir para hacer unos kilómetros apoyando en lo posible a mis colegas.
Buena falta me hacía sudar un poco y empezar a liberar la congoja que me atenazaba por no estar ahí disputando.
Jorge, Moises, José Mª, José y Ramonchu. Los vi llegar, aceleré y me uní a ellos. Era corredor de nuevo
Empecé a seguir el ritmo de 4’35’’ de José y Ramón desde el kilómetro 25. Estaban fuertes y al principio me costó un poco adaptarme al ritmo, estaban bien preparados y algún kilómetro lo hacían por debajo de 4’30’’. Creó que no dejé de hablar en ningún momento intentando animar a mis colegas y a cualquiera que pasara por allí. Estaba disfrutando.
En el 30 se nos unió Juanlu. Formamos dos parejas e intentamos animar continuamente. Se separaron un poco los ritmos de Ramón y José. Y a partir de aquí cada cual hizo su carrera pues empezaban los kilómetros de los valientes. Me quedé con José.
José en un bonito correo me agradece el apoyo recibido. Soy yo el que agradece los kilómetros disputados en su compañía pues viví su maratón como propio.
Los últimos 200 metros a meta y el abrazo recibido de José después me hicieron sentir feliz y satisfecho.
No puedo decir que este año haya corrido la maratón de Valencia pero gracias a las sensaciones recibidas, el abrazo de José y la posterior comida de camaradería con el resto de corredores me apunto esta maratón como propia.
Enhorabuena por los resultados y gracias por la amistad.
Y sí, me apunto otra muesca en el revólver de las maratones disfrutadas.

sábado, 20 de febrero de 2010

Límites

Gabriel García Márquez

Cien años de soledad
Vivir para contarla

Este escribe en ligas superiores y lo nuestro no es más que partidos de barrio con los amiguetes. Pero voy a osar referirme a sus libros.
Mucho me gustó la lectura de ambos libros y me tuvieron atrapado hasta el final. Aunque el tiempo transcurrido entre ambas lecturas fuera de bastantes años. No recuerdo cuantos.

Cuando escribo me topo frecuentemente con el dilema de no traspasar la frontera entre lo personal y más íntimo, y la parte pública y notoria que rodea nuestras vidas.
Voy con pies de plomo para no destapar ciertas intimidades y sentimientos que forman parte de lo más privado de mi vida. Y cuando más te preocupas de estos temas vienen a la mente libros como los mencionados arriba.

Sin el más mínimo pudor Gabriel García Márquez durante cientos de páginas se dedica a contarnos todas las intimidades suyas y de su familia sin el menor temor de dejar al descubierto los rincones más ocultos y oscuros de su alma y corazón. ¿Es muy valiente? ¿No le importa?

Me gusta como escribe y su prosa no me cansa. Lo contrario me ocurre con los libros de Antonio Gala.
Las largas y descriptivas frases de A. Gala llegan a cansarme, pienso, se pierde en la forma dejando de lado el fondo del relato. No me ocurre lo mismo con García Márquez.

Pero no quiero perder el hilo de este relato. ¿Dónde situamos la línea de lo que se puede y no se puede escribir?
Sobrados ejemplos se ven cada día en la TV de personajes de lo más variopinto que por muchos miles de euros cuentan sus intimidades y vergüenzas sin el más mínimo recato.
¿Gabriel García Márquez hace lo mismo para vender libros?
Tampoco es aquí donde quería llegar pero no deja de ser una buena paradoja. Todos ellos lo hacen por dinero aunque por vías muy diferentes.

No llego a ninguna conclusión ni llego a establecer claramente donde está el límite. Tampoco es la primera vez que toco este tema ni será la última.
Aquí seguimos.

domingo, 14 de febrero de 2010

Lista. Para reir

No soy yo de hacer listas pero esta es una buena oportunidad para empezar.
Eso si, cortita.
Algo divertido. Libros que me han hecho reir, carcajear e incluso llorar de risa:

La conjura de los necios. J. K. Toole
Wilt. Tom Sharpe
Pantaleón y las visitadoras. Mario Vargas Llosa.

Supongo que esta minilista no es representativa pero vale como muestra e iremos sumando elementos.
La risa es una buena terapia y en épocas de crisis debemos reir y vestir con nuestros más coloridos trajes.

martes, 2 de febrero de 2010

Contradicciones

El pasado sábado volví a hacer una buena rodada de más de 2h30’. Acompañé a dos trotones que a una marcha de algo menos de 6’ el km nos metimos entre pecho y espalda más de 25 km.

Algo de científico tenía la tarea pues sigo experimentando acerca de la relación entre la inteligencia y el correr. Todavía no he alcanzado conclusiones pero paralelamente no dejo de elucubrar sobre la relación entre el correr y la capacidad de hablar incansablemente. Prometo resultados.

Llegando a casa nos cruzamos con el vecino A. Su imagen sigue grabada en mi mente y no dejo de pensar en el asunto. No hace mucho que se jubiló (a éste no le importa mucho la polémica de la edad de jubilación a los 67) y menos que le diagnosticaron un cáncer de pulmón.
Ha perdido en pocas semanas más de 20 kg y la sensación que ofrecía era la de un alma en pena. Desolador.

Siento mezclar temas tan crudos con otros frívolos pero así es como nos golpea la vida en tan cortos espacios de tiempo.

Pocos días antes un amigo visitó a A. en su domicilio y A. le confesaba que solo pedía unos pocos años más de vida para ver crecer a sus nietos. Al salir del domicilio la mujer de A. con voz entrecortada comunicaba a mi amigo que la “cosa” era cuestión de meses.

Llegando al parquecillo cerca de casa uno de mis compañeros de correría nos comentaba la posibilidad de cruzar la zona de juegos mientras las madres cuidan de sus niños y si hay suerte alguna se agacha y nos enseña el tanga. No hubo suerte pues era un poco temprano y la meteorología no acompañaba. Estas cosas sirven para hacer más llevaderos “los largos” ¿no?

Y pocos metros más allá nos cruzamos con A.

Así es, primero la zanahoria y después el palo. ¡Vaya mierda compañero!

Tengo a mi hijo durmiendo a mi lado mientras escribo y puedo acariciarle. Lloro de alegría.

Noticias inquietantes sobre la salud de familiares cercanos llegan a mis oídos. Joder y además es lunes.

Ahí está la báscula electrónica que acabamos de adquirir. Solo falta que le conecte la batería, meterle datos y ponerme encima. El manual promete darme la masa corporal, el peso, el porcentaje de grasa, mi biotipo y un montón de cosas más. Yo sigo leyendo la letra pequeña del manual porque como insinúe algo acerca de si peso más de la cuenta y me diga que debo adelgazar me lio a leches con la báscula.

Y no puedo quejarme porque viendo la que está cayendo sería un delito hacerlo. E insisto, mi hijo duerme al lado y puedo acariciarlo.

Creo que después de años evitándolo ahora voy a hacerlo. Escribiré sobre mi sobrino Alejandro.

lunes, 25 de enero de 2010

7 décimas de segundo

No soy mucho de contar las glorias deportivas de mi equipo y que tampoco piense nadie que soy madridista. Soy antibarcelonista en la misma medida que antimadridista.
Pero hoy no puedo dejar pasar la oportunidad de narrar lo ocurrido en el partido de baloncesto entre Valencia Basket y Barcelona C.F.
Sábado 23 de enero, 20:00. Faltan 7 décimas de segundo para terminar el partido y el tanteador es 57 59 a favor del Barça.
Víctor Claver saca de fondo en campo del rival. Movimiento continuo de los diez jugadores buscando las mejores posiciones bajo la canasta mientras todos esperamos que haga un pase al pívot bajo la canasta para hacer un tiro rápido o recibir una falta con la que podría empatar el partido siempre y cuando encestara los tiros libres.
Rafa Martínez corre hacia el lateral derecho del campo y recibe la bola a unos siete metros de la canasta. Tal y como recibe la bola flexiona las piernas, salta y lanza antes de que su marcador lo impida. La bola sale de las manos de Rafa y de inmediato suena la sirena que marca el final del partido.
A todos los espectadores se nos corta la respiración durante ese breve espacio de tiempo y parece que el tiempo se para. El corazón late con fuerza y los marcadores se iluminan en rojo porque el partido ha terminado. La bola sigue en el aire y si entra significarán tres puntos en el casillero del equipo Valenciano.
El equipo de la Fonteta había hecho merecimientos suficientes durante todo el partido para ganar al Barça y sería una injusticia no ganar este partido. No es fácil dejar con 59 puntos a un equipo así.
Y la bola entró.
La Fonteta rompe en aplausos, gritos y chillidos de todo tipo.
Hemos ganado al todopoderoso Barça por un ajustado tanteador de 60 a 59.
Después de muchos días oyendo como los noticiarios alababan a los Riki, Navarro, etc.. y en los innumerables records que iban a batir venciendo al rival, ganarle al Barça por tan estrecho margen sabe a gloria.
Amunt Valencia Basket, som els millors.

martes, 12 de enero de 2010

V-8528-AH





No sé si llegado el momento le compraré una moto a mi hijo. Pero yo tuve la fortuna (y ahora, pasados los años, puedo decirlo) de que a los 16 años me compraran una moto.




Era una Vespa de 75 cc color naranja. Igual a la de la foto. Todavía al verme amistades de entonces me recuerdan subido a aquella moto con la que me desplazaba a todas partes.










Los años de instituto y los primeros años de facultad pasaron en compañía de la Vespa naranja. Después llegó el R5 de segunda mano y la moto pasó en herencia a mi hermana. Le perdí la pista.




Recuerdos junto a aquella moto tengo para llenar un capazo. Pero hoy voy a aprovechar para traer aquí alguno de ellos y para colgar un par de fotos de una moto prácticamente igual a la mía que encontré paseando por Valencia.




Los que hayan tenido una Vespa sabrán lo sencillo que es cambiar una rueda de la moto. Esa es una de las ventajas de las motos Vespa. Pero con la moto recién comprada pinché. Pardillo en asunto de motos yo y rodeado de un buen grupo de bienintencionados amigos nos pusimos manos a la obra para cambiar la rueda. Un amigo a cada lado de la moto cogieron fuertemente de las estriberas para levantarla y mientras mantenían la moto en el aire aprovechamos para sacar la rueda pinchada y colocar la de repuesto. Jamás he vuelto a ver cambiar una rueda de moto así.




Muchos años sobre aquella moto. Una de las ventajas que ofrece la moto es la posibilidad de desplazarte con facilidad de un lugar a otro. Y uno de mis lugares preferidos para “perderme” era el puerto de Valencia. Es el lugar ideal para quedarte solo y disfrutar de la compañía del mar. Buen contrasentido ¿no?








No he vuelto a tener moto pero la placa de matrícula de aquella moto viaja conmigo:



V-8528-AH









Los Reyes Magos nunca fallan

Me gustó la forma en que los Reyes Magos acaban acertando siempre con los deseos de los niños.

Mi prima pidió para sus hijos (6 y 9 años) que los Reyes trajeran muchos juegos educativos y de mesa.

Los Reyes no fallaron y finalmente se juntó con más de veinte cajas repletas de juegos educativos.

Los dos hermanos fueron al cuarto de juegos para disfrutar de sus nuevos juguetes.

Cuando horas más tarde fueron a ver como los niños disfrutaban de sus nuevos juegos educativos pudieron descubrir la portería de futbol que habían podido montar con las cajas de juegos educativos. El hermano pequeño hacía de portero mientras el otro lanzaba penaltis.

De nuevo los Reyes Magos habían vuelto a acertar.

¿En vuestro caso acertaron?

sábado, 2 de enero de 2010

2010

Comienza un nuevo año y es el momento de los buenos propósitos y los mejores deseos para el año que afrontamos.

En primer lugar: FELIZ AÑO PARA TODOS

Y como cada vez me encuentro más a gusto con mi blog me gustaría empezar aquí dos secciones que deberían ser fijas en mis relatos:

Listado de buenos propósitos del año 2010
Grandes mentiras del siglo XXI

La finalidad de estas secciones será la de conseguir colaboraciones, siempre desinteresadas, que contribuyan a engrosar esas dos listas.

Vayan aquí algunos ejemplos:

Listado de buenos propósitos del año 2010
- Bajar de peso. Este es un clásico
- Practicar deporte más a menudo. Nunca falla
- No discutir. ¿Y usted cómo llegó a ser tan viejo? No discutiendo. Bahhh……
- Llamar a esos amigos que hace años no vemos. Vale, vale


Grandes mentiras del siglo XXI
- El abre fácil de los alimentos. ¿Es usted capaz de abrir un paquete de café sin derramar parte del contenido siguiendo las instrucciones del “abrefácil”? Imposible
- Correr contribuye a perder peso. JaJaJa


Reitero mis mejores deseos para todos aquellos que se asomen a esta pequeña ventana y los animo a que contribuyan con sus ideas, ocurrencias, chascarrillos, chistecillos, cotilleos, pensamientos, sentimientos o incluso sus silencios. Bienvenidos y venturoso 2010.

ÁNIMO




La entrada de mi compañero “bloguero” me ha ayudado a desempolvar recuerdos casi olvidados y “desclasificar” un importante documento gráfico del año 1984.

Ha llovido mucho desde entonces. Mi primera maratón y 21 años cumplidos.

No recuerdo bien la edad pero a los 19 o 20 años empecé a disfrutar de las carreras de larga distancia. Yo era un caso extraño entre amigos y conocidos; me gustaba salir a correr por las carreteras (poca tierra pisaba entonces) por espacio de una hora o más.

Zapatillas para pronadores, cámara de aire, tejido técnico, pulsómetros,… No tenía entonces ni idea de lo que esto significaba (tampoco es que ahora sea un experto). Corría con las primeras zapatillas que compraba y que entraban en mi exiguo poder adquisitivo. Tiendas de “runners”. Jamás oí hablar de esto.
¿Planes de entrenamiento? Sencillo, Correr hasta cansarme.

No recuerdo cómo pero acabé inscrito en la 4ª edición de la maratón de Valencia. 19 de febrero de 1984.
Tampoco recuerdo cómo la preparé. Creo recordar que semanas antes de la carrera fui un par de veces y volví al Saler de Valencia para probar las sensaciones de correr durante más de dos horas seguidas. Entonces los entrenamientos se basaban en correr en la Alameda de Valencia de fuente a fuente que sabíamos era un kilómetro exacto. No recuerdo más detalles.

La grandeza de la maratón es que a pesar del tiempo pasado las sensaciones recibidas durante la carrera las tengo todavía frescas. Y aquí están.

Sobre mi indumentaria no hay más que ver la foto. Camiseta de algodón amarilla de manga corta y con cartel de Nike delante para más señas. Pantalón corto de jugar al baloncesto. (recordad los pantalones que usaba Epi y Fernando Martín. Nada que ver con las bermudas hasta los tobillos que usan ahora en las canchas de baloncesto) Calcetines de jugar al tenis y zapatillas Spalding. ¿Cómo llegarían aquellas zapatillas a mi?

De los primeros kilómetros tengo pocos recuerdos pero sobre el kilómetro veinte mientras corría por carreteras estrechas que cruzaban la Albufera de Valencia me encontré en un estado de euforia tal que abandoné el grupo al que acompañaba y me puse a tirar con fuerza dejando la comodidad del grupo. Poco más tarde corriendo por los caminos de asfalto que cruzaban el Saler llegó “el tío del mazo”. Se me subieron los gemelos y en el avituallamiento del kilómetro treinta me paré a comerme una naranja pues no podía correr más. Anduve un tiempo hasta que a duras penas reanudé la carrera y en un calvario de andar y correr llegué a los primeros barrios de Valencia. Nazaret primero y más tarde al llegar a la calle Jacinto Benavente con los ánimos del poco público de las calles me envalentoné para hacer una entrada triunfal en la Alameda.

Finalicé la carrera muy feliz. 3h 30’ Mis padres me esperaban en meta y de allí nos fuimos a tomar unas tapas en un tasca cerca de la calle La Barraca.




Desgraciadamente en los sucesivos años no seguí practicando la carrera de larga distancia de forma asidua. Pero esto será motivo de otra entrada.
Correr aquella carrera valió la pena y el esfuerzo. No hay duda.

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