Altosybajos

sábado, 26 de noviembre de 2016

Maratón 2016




Tengo la costumbre de escribir una pequeña crónica de la maratón una vez acabada. Este año la crónica se demora unos días porque prefiero escribir con la cabeza fría sin dejarme llevar por las sensaciones en caliente tras la carrera.


20 de noviembre de 2016 domingo 8:30 temperatura 9ºC y cielo nublado. Día ideal para correr y casi 19.000 corredores preparados en la salida. Todo debía salir bien. 


Y empezamos por el final. Maratón finalizado 3h56’ Esta es la parte positiva y la negativa es que acabé muy decepcionado y lejos de mi objetivo que consistía en estar alrededor de las 3h40’ además de las malas sensaciones que me acompañaron desde el km 35 hasta el final.

Este no es mi primer maratón, ya son ocho si las cuentas no me fallan, y sabía perfectamente a lo que me enfrentaba.

Crucé la meta con los ojos enrasados por una mezcla de rabia y decepción por no haber conseguido el objetivo. Los últimos 7 km fueron una mezcla de andar y correr con una desagradable sensación de agotamiento y dolor en mis rodillas. Mi entrenamiento era el adecuado para las metas fijadas, o eso quiero pensar basado en mi experiencia preparando mis maratones, y muscularmente las piernas no fallaron. Pero no contaba con mis rodillas que analizándolo en frio me habían dejado algún aviso en las últimas semanas de preparación. 


Las dos primeras horas de carrera fueron como estaba previsto. Ritmo cómodo pero manteniendo el nivel de exigencia necesario que nos llevó a pasar la media maratón por debajo de 1h48’ Y hablo en plural porque este año decidí correr al lado de Lupe. Mi admiración por Lupe crece con cada entrenamiento y carrera que hacemos juntos.

Enhorabuena Lupe. Su constancia y resistencia son realmente envidiables. Pocas mujeres pueden decir que una vez más volvió a correr una maratón con tiempos al alcance de muy pocas a su edad y sin despeinarse ni perder la compostura. No más de un 5% de las corredoras podrían adelantarle.  Cogratulations superwoman.


El ritmo de las dos primeras horas permitía disfrutar del ambiente deportivo. Mucho público, animación, colorido y música. Reconocemos caras, saludamos a familiares, amigos y conocidos, recorremos conocidos barrios. Paso dos veces junto a “La Isla Perdida” donde pasé mi infancia y gran parte de la adolescencia. Disfrutamos e incluso llegamos a cantar alguna canción que nos proponía la animación de la carrera.


Tercera hora y nos acercamos al temido muro. No debía temerlo pues nos hemos enfrentado muchas veces pero la maratón es la madre de todas las carreras y hasta que no la has corrido y acabado alguna vez no entenderás su significado. Y de nada sirvió saber que llegaba el “tío del mazo”. Me hundió en la miseria y empecé a sentirme incómodo y a pensar que hasta aquí había llegado. Acabé parando y pasé a caminar y correr alternativamente hasta que faltando dos km cogí  un ritmo lento que me llevó corriendo de forma continua hasta la meta. En total  perdí 15’ en esos 7 km finales haciendo algunos km por encima de los 7’ el km. Un desastre.


Fallaron mis rodillas, si no me equivoco, y tendré que empezar a pensar en ellas si quiero seguir corriendo carreras de larga distancia. La solución pasa por preparación específica para muscular las piernas de forma que proteja mis rodillas y por reducir mi peso para reducir el nivel de impactos en carrera. Acudiré a los expertos para que me aconsejen. Acepto cualquier sugerencia.


¿Y por qué preparé la maratón si al final acabas sufriendo y agotado? Voy a intentar explicarlo aunque tengo claro que no acabaré convenciendo a casi nadie y ni yo mismo creo saber por qué corro.

Doce semanas antes empieza la preparación específica de la maratón. No podemos empezar desde cero así que para iniciar la preparación la maratón de Valencia necesitas estar corriendo durante julio y agosto aunque sean pocas salidas por semana y con ritmos lentos debido al calor. Desde un principio entrenamos con un objetivo de tiempo. Esta vez era bajar de las 3h45’

Sacas de tres a cuatro días a la semana para entrenar y la mayor parte de los km recaen en el fin de semana. Sabes que sábados y domingos tienes que levantarte antes de las 8:00 para salir a correr y entre semana acabarás saliendo a correr más tarde de las 22:00. ¿Y esto compensa? No, pero os aseguro que ayuda a no olvidar que estamos vivos, que la vida trascurre ahí fuera en la calle y que tenemos un objetivo para no parar. En el fondo nos sentimos privilegiados por poder correr sabiendo los muchos que no pueden hacerlo porque las circunstancias personales o sociales les impiden hacerlo. Seguimos corriendo, va por ellos, un km más que las piernas aguantan.             


La mayoría de las horas de entrenamiento trascurren en soledad. En mi caso esto significa una oportunidad para estar solo y pensar en todo aquellos que el ajetreo diario no permite. Vuelvo a casa cansado pero con la cabeza “ordenada” Llevar música para correr me distraería de mis pensamientos. Correr obliga a estar contigo, si no te quieres no corras porque sería un infierno.


La mayoría de mis entrenamientos los hago por el antiguo cauce del río. Si, es el reino de lo runners. No quiero caer en las garras de los runners e intento mantener el espíritu de los corredores. Podría escribir muchas hojas explicando las diferencias entre corredores y runners pero hoy no va a ser. Disfruto un montón corriendo entre runners. No dejan de asombrarme cada día y me sirven de estímulo. Y si corro acompañado me gusta charrar mucho. Tengo una teoría sobre el ritmo de carrera y las conversaciones en carrera. Todo muy científico. Correr es muy entretenido.


Y finalmente te pasas cuatro meses contando a todo el que se cruza en tu camino que vas a correr la maratón. No puedes abandonar ni fallar. ¿necesitas más razones para querer sufrir en la maratón?


Terminó todo. ¿correré más maratones?

Dímelo tú.   

domingo, 25 de octubre de 2015

Cumpliendo años.


Vamos cumpliendo años. Y las oportunidades son escasas. Las que vale la pena aprovechar hay que perseguirlas y hacer el esfuerzo que sea necesario para no dejarlas escapar.

Ya voy aprendiendo a diferenciar lo que realmente me interesa y no tengo ganas de perder el tiempo.  

 

Una inesperada oportunidad de recuperar una vieja amistad, muy querida en su momento, es como tener la oportunidad de recuperar un tesoro perdido.

 

¿Y para qué?

Pues para algo muy sencillo. Tomar un café y charlar.

¿Algo más? No lo sé.

 

Desgraciadamente, si la ciencia no lo remedia, nos quedan más años por detrás que por delante.

Hay tiempo para todo y no quiero perder un minuto del tiempo que me queda por delante.

Pero en absoluto me parece una pérdida de tiempo poder sentarme alrededor de un café y repasar los años pasados.

Contarlo es como una valiosa terapia que nos permite volver a saborear viejos recuerdos que rejuvenecen el alma.

 

Y sí; quiero hacerlo contigo. Porque contigo me siento cómodo y sereno.

¿Queda claro?

¿Hacen falta más explicaciones?

 

Esta es la carta que dejó junto al bolso de la mujer de la cuarta fila del autobús.

¿Tendrá continuación?

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La mujer del autobús. 1ª parte.


Como cada domingo a las 11:30 tomaba aquel autobús urbano que le llevaba al parque central de la ciudad.

Lo hacía así durante los últimos tres años.

 

Nadie ni nada concreto le esperaba allí. Aquello se había convertido en su rutina dominical del mismo modo que de lunes a viernes salía de casa a trabajar de ocho a seis. Los sábados los dedicaba a la compra semanal y a solucionar imprevistos, siempre había una visita inesperada al zapatero, tintorería, peluquería…

 

El autobús era puntual y en contadas ocasiones le hizo esperar más de cinco minutos en la parada.

 

Su edad era difícil de precisar. Una vida ordenada, comida sana y horarios estrictos en su trabajo y vida privada contribuían a ello.

No destacaba en ninguna faceta de la vida y más allá de dos o tres parejas cuya relación no superó los seis meses, no había otra cosa que alterara su anodina vida de los últimos diez años desde que aprobara sus oposiciones a funcionario del estado.

 

Como era de esperar el autobús llegó a la hora marcada en el panel electrónico de la parada. Subió y validó el viaje con su tarjeta personal que renovaba puntualmente cada trimestre y que le suponía un ahorro anual del 38% frente a cualquier otra modalidad de pago ofertada por la compañía de autobuses.

 

Su empleo como jefe de administración de un negociado del ayuntamiento era el puesto ideal para él. Sería incapaz de dejar de anotar hasta el último céntimo de las facturas que pasaban por su oficina y sus informes económicos eran ejemplo para el resto de negociados municipales.

 

No pudo sentarse en el asiento de ventanilla de la cuarta fila del autobús, tal y como hacía cada domingo.

Estaba ocupado.

 

Acudía a aquel parque cada domingo porque debía caminar para mantener su envidiable estado de salud. Allí había un recorrido que cubría en 2h 37´andando a buen ritmo. No encontraba molestos perros que  le distrajeran y las bicicletas allí tampoco eran frecuentes.

 

Desde el asiento de la sexta fila del autobús contemplaba con detenimiento a la mujer que ocupaba el asiento de ventanilla de la cuarta fila.

 

…. Continuará.    

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martes, 20 de octubre de 2015

Cosas de ingenieros.


Cada mañana forma parte de mi jornada laboral reunirme con mis compañeros que dirigen el trabajo en fábrica. Y entre ellos está el jefe de mantenimiento, que al igual que la mayoría de jefes y directores son ingenieros.

 

Calificamos a menudo a los médicos como casta porque usan entre ellos una jerga que solo entienden ellos.

Pero la casta de ingenieros no es menos ingeniosa en cuanto al uso del lenguaje.  

 

Todos sabemos que la maquinaria de fábrica se desgasta y estropea por el uso continuado pero ahí está el cuerpo de mecánicos comandado por el ingeniero jefe para que todo vuelva a funcionar correctamente.

 

La parte interesante de cada reunión matutina viene cuando el jefe de mantenimiento trata de explicar los fallos de la maquinaria al mismo tiempo que justifica que no se debieron a fallos del plan de mantenimiento.

Yo acabo por no entender el origen del problema ni la solución aplicada. Y todo ello gracias a palabras mágicas que solo puede entender un ingeniero de mantenimiento.

Y estos son algunos ejemplos:

 

Las líneas de producción tienen unas piezas llamadas ¨chavetas¨ que deben estropearse a menudo. Y esas piezas que yo jamás vi están en el ¨chavetero¨.

 

Charnela. Esta curiosa pieza que desconozco completamente como y donde está también aparece en las explicaciones. También fallan mucho.

 

Pero siempre hay una solución al problema. Las bridas.

Siempre acaban embridando algo para conseguir que la producción no pare.

 

Conclusión. Todos los que no pertenecemos al supramundo de los ingenieros acabamos por no entender muy bien lo ocurrido ni la solución adoptada. Claro, no pertenecemos a la casta de los ingenieros.

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miércoles, 7 de octubre de 2015



Siguiendo una vieja tradicion traigo aquí la foto de mis dos últimos pares de zapatillas.
Las Brooks que ya han superado el kilometraje recomendado y están próximas de ser retiradas definitivamente. Y las Adidas a las que todavía les queda vida pero que si no pasa nada verán pronto la llegada de un nuevo par de zapatillas al armario cuya primera gran empresa será correr la maratón de Valencia 2015.

Las Brooks modelo adrenaline son unas excelentes zapatillas con una amortiguación notable y muy recomendables para todo tipo de rodajes superiores a los 10 km. El único defecto fue que como en muchas otras marcas acabo agujereando las zapatillas por la malla superior delantera del pie izquierdo. Estoy acostumbrado y ya no es novedad.

Con las Adidas modelo sequence boost tengo opiniones encontradas. Al principio me parecieron faltas de amortiguación y no me sentía protegido en rodajes largos. Pero los dos últimos rodajes largos de 27 y 30 km me están haciendo cambiar de opinión. No las recomendaría pero tampoco las puedo criticar, además las compre de oferta por 90€ y la relación calidad precio me parece correcta.

Ahora solo me queda salir a comprar las zapatillas que pretendo usar en la maratón y hacerles unos 100km para ver como responden.

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jueves, 1 de octubre de 2015

Caperucita Roja


No se habían visto hacia más de quince años, o veinte o ….. ¿qué más daba?.

Claro que ella no era la misma que él recordaba, ¿pero qué esperaba?, habían pasado muchos años. ¿Acaso no se había visto él mismo en el espejo? Ambos habían superado la barrera de los cincuenta (perdón, la edad no debía publicarse).

Pero después de escuchar sus primeras palabras todo volvía a su sitio. Si, era ella y su timbre de voz  era inconfundible. Siempre fue un poco mandona.

Y los dos empezaron a hablar lanzando frases que en ocasiones se superponían unas sobre otras. Los dos ansiaban contar su historia y las palabras se atropellaban. La hora se quedó corta para tanto que había que contar. 

En aquel primer encuentro las palabras salían con cierta precaución. Todavía las posturas eran algo forzadas y un muro de cierta desconfianza quedaba pendiente de derribar.

El lugar del encuentro no fue la mejor elección y ella tenía frío.

No es posible condensar tantas vivencias en tan poco tiempo. Sabían que debían repetir aquel encuentro.

Y como el cuento de Caperucita Roja dice: colorín colorado espero que esto no se haya acabado.

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jueves, 23 de abril de 2015


¿Hay segundas oportunidades?

Quiero creerlo.

¿Basta con creerlo o debemos luchar para que así sea?

Si, hay mucho que contar y mucho tiempo callado.

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domingo, 24 de noviembre de 2013

Love is in the air.


Esta es una conversación oída mientras corría por el antiguo cauce del Turia en Valencia.

- El amor no existe. Además lo he comentado con mi amigo Carlos y me lo ha confirmado.

Este es un trozo de la conversación que mantenían dos chicas de entre 16 y 18 años que patinaban por el río y a las que yo perseguía a escasa distancia. Muy monas ellas con ropa deportiva ajustada. Os podéis imaginar.

Uno de los inconvenientes de correr hoy en día por el río es la gran cantidad de gente que te encuentras, corriendo, paseando, sacando al perrito, montando en bici,…

A pesar de los inconvenientes es impagable la oportunidad de poder escuchar estas trascendentales conversaciones entre dos adolescentes.

A su corta edad, si la comparamos con la mía, han llegado a la profunda conclusión de que el amor no existe. Y por si hubiera dudas, el amigo Carlos lo ha confirmado.

Y yo tras correr un buen rato detrás de ellas siguiendo la conversación y no perdiendo detalle de su ropa ajustada creo que he acabado enamorándome de ellas. ¿O tal vez no?

Definitivamente: “Love is in the air”.   

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sábado, 23 de noviembre de 2013

Y llegó el gran día. Y cumplimos. Y ya son seis.


El 17 de febrero de 2008 corrí mi anterior maratón. Poco tiempo después de aquella carrera me conjuré con mi amigo José Luis para preparar cuando llegara el momento nuestra maratón de los 50 años. Desgraciadamente la rodilla de José Luis no le ha permitido preparar esta maratón de los 50.

Yo no tenía excusas para no prepararla y el pasado agosto empecé a convencerme de que este era mi año de la vuelta al  maratón.

Desde mi maratón del 2008 empecé una deriva en mi preparación física que me dejó a principios de este año fuera de forma, con algunos kilos de más (alguno me sigue sobrando) y con la pérdida casi total del hábito de correr. Había entrado por méritos propios en el club de los “aberronchos”, “luchadores de sumo” y algunas lindezas más que escuché de mis queridos climaturios.

Creedme si os digo que en el mes de junio de este año pensé que jamás volvería a correr por debajo de 5` el km. En las escasas salidas que hacía no era capaz de mantener un ritmo inferior a 5`y a duras penas  corría más de cuarenta minutos.

Pero las metas están para alcanzarlas y quien tuvo retuvo.

Y ya estamos en el mes de septiembre pasado cuando inicio la preparación específica del maratón.

Entonces nos juntamos cinco “espartanos” para crear un grupo de entrenamiento: “Carreritas”.

Tres eran nuevos en la maratón, Lupe, Vicen y Miguel, y dos repetíamos Juanlu y yo. El objetivo era bajar de las 4h.

Juanlu ejerció desde primer momento de “sensei” marcando cada lunes los entrenamientos de la semana. La experiencia ganada por compartir muchos km, salidas y planes de entrenamiento con los climaturios sirvió para hacer una preparación ajustada a nuestras necesidades. Gracias Juanlu por tu dedicación y palabras de ánimo con las que nos recompensabas cada día a través del whatsapp.

Dos meses de duros entrenamientos y sacrificios familiares (la maratón la sufre toda la familia de una u otra forma) nos llevaron a estar en la línea de salida el 17 de noviembre de 2013.

Día perfecto para correr y mucha gente  en la línea de salida.

Esta ocasión decidí correr sin pulsómetro. Controlar los parciales sería suficiente.

La ropa para correr había sido probada con anterioridad y la experiencia fue un grado. Ni una sola rozadura.

A pesar de correr junto a más de 10.000 personas sabía que iba a correr solo y este era el mayor reto que tenía. Y se cumplieron mis temores. Corrí solo. Ya lo había ensayado en la media de Valencia y sabía lo que era correr solo. El 1h36´de la media me dio la guía  de cómo ir en la maratón.

Sonó el disparo de salida y empezamos a correr rodeados de un griterío impresionante. Estaba bien posicionado, mi tiempo real sobre el de carrera no superaba el minuto y medio.

Los primeros 20 km fueron cómodos y en los tiempos esperados, cinco o cuatro largos.

Cerca del km 20 tuve la visita de Carmelo y su inseparable Ernesto. Iban muy bien y cumpliendo sus planes 4’50’’. Tras el encuentro decidí mantener mi ritmo y continuar en solitario. Ya tendría tiempo de apretar si las fuerzas me acompañaban.

Pasé la media en 1h44´. Bien, todo bajo control.

Mucha gente animando, Miguel, el presi, José Hurtado, Vicente La Cruz, Paco y Oreto, amigos, familia, desconocidos. Os recuerdo a todos perfectamente y vuestros ánimos son los que nos hacen mantener el ritmo. Gracias.

Por entonces empecé a pensar en las palabras de Fernando Alonso.

-          Ojo con la calle Burjasot. La calle sube y aquí es donde se decide la maratón.

Era el km 28 aproximadamente cuando me vinieron todos los miedos y las piernas dejaron de responder. Hasta aquí el ritmo de cinco no era problema pero a partir de aquí pasé a 5’10’’

Tocaba sufrir. La última media hora sería infernal. Estaba tocado pero no derrotado. Perdía cinco segundos por km pero no iba a parar.

La Avd. del Cid se me hizo interminable, ¿pero cuanto mide esa calle? ¡la madre que la parió!

Al inicio de la calle estaba Vicente con la bicicleta. Sus palabras animando y recordándome que el práctico de 3h30’ esta un minuto por delante me sirvieron de referencia. No pares y aguanta.

La calle Colón tampoco se terminaba nunca. Toca cambiar el asfalto de esta calle, tenía desperfectos que me martirizaban la planta del pie y las rejillas de los aparcamientos subterráneos eran un infierno cuando pasabas por encima de ellas. Cuando llevas más de tres horas corriendo cualquier tachuela es una cima a superar.

Una vez en el rio empecé a oler la meta. Calle Jacinto Benavente. Estaba seguro de que acabaría.

Mucha gente haciendo un pasillo estrecho que no dejaba de animar. Desapareció el dolor.

Y acabé. 

La alfombra azul me esperaba.

Mi tiempo fue un homenaje a la 33 edición de la maratón 3h33’.

Vencí a la maratón aunque mi primer pensamiento fue de rabia por no haber bajado de 3h30’ pero una semana después lo vivo como un triunfo pues allá por el mes de agosto no hubiera apostado un duro por acabar con una media de 5’05’’.

Solo me queda agradecer a los que me han ayudado en los entrenamientos, “Carreritas” y “Climaturios” y a todos los que estabais en la calle animando. Nunca dejé de escuchar vuestros ánimos sin los cuales no hubiera acabado.

Espero no dejar nunca de correr a vuestro lado.
 
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domingo, 20 de octubre de 2013

 
 
Recupero aquí una vieja tradición. Traer la foto de mis nuevas zapatillas adquiridas el mes pasado que sustituirán a las viejas "Nike Structure".
Las nuevas "Brooks Adrenaline GTS" irán paulatinamente quitando el sitio a las antiguas que al cabo de un par de meses se quedarán como zapatillas de paseo.
Hoy las nuevas Brooks tuvieron un buen día el la Media de Valencia (1:36:30). Y su día grande llegará en noviembre para la Maratón, si no ocurre algún contratiempo.