domingo, 25 de octubre de 2015

La mujer del autobús. 1ª parte.


Como cada domingo a las 11:30 tomaba aquel autobús urbano que le llevaba al parque central de la ciudad.

Lo hacía así durante los últimos tres años.

 

Nadie ni nada concreto le esperaba allí. Aquello se había convertido en su rutina dominical del mismo modo que de lunes a viernes salía de casa a trabajar de ocho a seis. Los sábados los dedicaba a la compra semanal y a solucionar imprevistos, siempre había una visita inesperada al zapatero, tintorería, peluquería…

 

El autobús era puntual y en contadas ocasiones le hizo esperar más de cinco minutos en la parada.

 

Su edad era difícil de precisar. Una vida ordenada, comida sana y horarios estrictos en su trabajo y vida privada contribuían a ello.

No destacaba en ninguna faceta de la vida y más allá de dos o tres parejas cuya relación no superó los seis meses, no había otra cosa que alterara su anodina vida de los últimos diez años desde que aprobara sus oposiciones a funcionario del estado.

 

Como era de esperar el autobús llegó a la hora marcada en el panel electrónico de la parada. Subió y validó el viaje con su tarjeta personal que renovaba puntualmente cada trimestre y que le suponía un ahorro anual del 38% frente a cualquier otra modalidad de pago ofertada por la compañía de autobuses.

 

Su empleo como jefe de administración de un negociado del ayuntamiento era el puesto ideal para él. Sería incapaz de dejar de anotar hasta el último céntimo de las facturas que pasaban por su oficina y sus informes económicos eran ejemplo para el resto de negociados municipales.

 

No pudo sentarse en el asiento de ventanilla de la cuarta fila del autobús, tal y como hacía cada domingo.

Estaba ocupado.

 

Acudía a aquel parque cada domingo porque debía caminar para mantener su envidiable estado de salud. Allí había un recorrido que cubría en 2h 37´andando a buen ritmo. No encontraba molestos perros que  le distrajeran y las bicicletas allí tampoco eran frecuentes.

 

Desde el asiento de la sexta fila del autobús contemplaba con detenimiento a la mujer que ocupaba el asiento de ventanilla de la cuarta fila.

 

…. Continuará.    

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