lunes 26 de septiembre de 2011

El señor de los pilares

Hacía tiempo que el malvado canalla que desplaza los pilares del garaje de mi casa no aparecía.

Ella estrenó su flamante coche nuevo, rojo pasión rezaba la publicidad, en el mes de mayo pasado.

Este año parecía calmado y no había hecho su aparición todavía. Nos las prometíamos felices.
Pero cuando menos lo esperaba ella y en el último tramo de la rampa de salida se produjo la tragedia. Una columna se interpuso en el camino y aplastó la aleta delantera izquierda del vehículo.

El maldito se dedica en la clandestinidad a modificar la disposición de las columnas del garaje. Y no es que ella vaya muy rápido por el interior del garaje o no se fije donde están puestos los pilares. No, ni pensarlo.
Ni mentar por asomo la ignominiosa frase de “mujer tenía que ser”. Dios me libre.

Tomándolo por la parte positiva el vehículo parece ahora más aerodinámico pues ha eliminado partes del chasis que ofrecían resistencia al viento. Seguro que tras pasarlo por el túnel del viento confirmaría la mejoría de la aerodinámica del coche.

Si por casualidad pillo al estúpido que mueve columnas y pilares del garaje me las pagará todas juntas. A mi chica no se le hace esto.

Y si leo o escucho la mínima crítica sobre la forma de conducir de ella arrojaré toda mi ira sobre el que ose hacerlo. Porque ella es mi chica y vale mucho.

Un beso guapa.

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2 comentarios:

El Impenitente dijo...

Está pendiente el estudio sobre la sensibilidad de los pilares, su carácter y, sobre todo, su misoginia. A los pilares hay que tratarlos bien, hablarles, mimarlos y tratarlos con educación, sobre todo cuando eres mujer. Si no, en cuanto te descuidas o vas ofuscado (ofuscada, mejor dicho), como un defensa leñero te plantan el codo o te meten la zancadilla. Los pilares odian a las mujeres, sin duda. Tal vez porque se sientan terriblemente inseguros cuando ellas cogen el volante. Tal vez esto último sea sólo una leyenda urbana.

Y un hombre muestra su lado femenino no cuando se muestra sensible y escucha, sino cuando le mete un viaje a un pilar. Aunque esto es algo que rara vez ocurre.

GARRATY dijo...

No tan rara vez ocurre, que yo me llevé uno por delante hace un par de años. Aunque estoy pensando que conducía el coche de mi mujer así que seguramente el pilar pensó que conducía ella, se acojonó y se movió antes de tiempo. Si, seguro que fue eso.

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