viernes, 30 de julio de 2010

Fiestas vecinales


El mes de junio pudiera parecer, por mis dos relatos anteriores, que fuera un infierno. Pues no. Siempre existen acontecimientos que te hacen devolver la confianza en las personas.

Un grupo de vecinos pertenecientes al complejo residencial donde vivo (que pomposo y pijo queda esto cuando un gran número de personas lo conocemos como edificio “Palestina”, pero tenía ganas de decirlo) decidieron juntarse para preparar las fiestas vecinales.

El grupo de unas doce personas se empiezan a juntar desde abril una noche cada quince días para organizar las actividades de la fiesta vecinal y pegarse una buena cena aprovechando que uno de los componentes del grupo es un “cocinillas” de renombrado prestigio. Las reuniones-cenas se alargan hasta la una de la mañana y el tiempo dedicado a preparar las fiestas es escaso. Pero cenamos y bebemos como curas.
La cultura enológica que se adquiere en estas cenas es considerable.

Entre buenos caldos, mejores arroces y rabos de toro se prepara un programa de fiestas para el último fin de semana de junio orientado hacia los niños mayoritariamente. No en vano el vínculo que une a los componentes del “comité de festejos” es tener hijos de edad similar. Entre las 5 y 10 años.

Las actividades programadas son sencillas: concurso de peonzas, campeonatos de parchís, natación, squash y baloncesto, partido de futbito y baloncesto, cena de adultos y merienda de infantiles, rifas, disfraces, pasacalles, play-backs y la gran fiesta acuática.

Sin duda una de las claves del éxito de estas fiestas es la fiesta acuática. Acompaño la foto que da fe del evento.

Y desde este foro se agradece el esfuerzo de esos vecinos desinteresados que dedican parte de su tiempo y de su hígado a la organización de estas fiestas.
No sé en el futuro quien tomará el relevo de estos amigos pero hasta el momento todo han sido éxitos.
Gracias y enhorabuena

martes, 27 de julio de 2010

El dentista y las caries

Visitamos al dentista.
Mi hijo sentado en el amenazante sillón del dentista pregunta:
- ¿Las caries son como bichitos que crecen al comer dulces?
Yo intentando paliar la tensión del momento asiento intentando tranquilizarle.
Mi hijo intentando explotar su última posibilidad segundos antes de que el dentista se abalance sobre su dentadura con sus siniestros instrumentos de tortura exclama.
- ¿y por qué no las dejamos crecer para que dominen el mundo?

Pues es una posibilidad vista la clase política que nos rodea. ¿No os parece?

domingo, 11 de julio de 2010

El E.G.R. 1200 pavos


El pasado mes de junio quedará en los anales de mi escasa historia como uno de los más desafortunados.
La suerte me giró la cara y me ha premiado con extrañas circunstancias. Aquí están los hechos.

Subo al coche tras recoger a mi hijo del colegio, meto la llave para arrancar y el ingenio mecánico que alberga el capó de mi coche dice que hasta aquí llegó.

Llamo al taller de un conocido y le explico el problema:
- Pues eso, que no va
- Tráetelo para acá con la grúa y lo arreglamos. Será el caudalímetro
- Me tranquilizas Vicente, será eso, el caudalímetro

Cuelgo el móvil y me quedo pensativo unos instantes. ¿el caudalímetro? ¿pero, mi coche tiene de eso? ¿Y para qué?
Esto solo era el inicio de lo que se me venía encima.

Segundo acto del drama. Contactar con la aseguradora para que me envíen la grúa.

Llamo y me responde el contestador automático de la aseguradora:
- Marque 1 para bla, bla, bla, marque 2 para …. Y así cinco minutos.
Escojo la opción 3 y sale la música de nuevo con la consabida locución:
- Todos nuestros operadores están ocupados le atenderemos en unos instantes
Y así VEINTE MINUTOS.

Desesperado cuelgo y vuelvo a llamar.
Se repite la situación anterior pero con agravantes. Mi niño se pone pesado y empieza algo peor que la mierda del contestador automático de la aseguradora.
- Papá pis
- Papá caca
- Papá sed
- Papà, ¿Qué pasa? ¿qué hacemos aquí? ¿Y la mamá?

Estoy a las afueras de Valencia en medio de una urbanización semidesierta y la aseguradora me tiene más de una hora al teléfono. Creedme, es cierto
Finalmente consigo hablar con un ser humano perteneciente a la plantilla de la aseguradora al que le doy mi dirección para que acuda la grúa. Prometen que en media hora la tengo allí.
Respiro hondo repetidas veces para no desesperar.

Os lo podéis imaginar. Hora y cuarto para que llegue la grúa. Se perdió, estaba claro.
Al menos también llegó mi mujer con su coche para recogernos y aliviar la situación.
El coche va camino del taller y se avecina el tercer acto del drama.

Tercer acto. Día siguiente al de la avería.

- Vicente. ¿qué le pasa al coche?
- Es cosa de dos días. Le meto la máquina de autodiagnóstico y lo reparamos enseguida. Estos coches asiáticos llevan mucha electrónica y con el autodiagnóstico es coser y cantar.

Pasa un día entero y sigo sin noticias. Llamo a Vicente y noto cierto temblor en su voz. La avería se resiste y tiene desmontado medio coche. No quiero verlo ni pensarlo.
Sin entretenerme mucho en los detalles llegamos a la semana siguiente de la avería y sin noticias de la avería. El coche sigue sin arrancar.

Aleluya. Ocho días después de la avería encuentran el motivo.
Falló el E.G.R. Lo cambiaron por uno nuevo y el coche a funcionar a las mil maravillas.

Vicente, el mecánico, estuvo diez minutos explicándome la avería y la utilidad del E.G.R.
Esta maravillosa pieza sustituida está en el maletero del coche y solo puedo recordar que sirve para dirigir el retorno de los gases y pesa un quintal. ¿? Joder con los gases
Hasta aquí todo podría quedar en una anécdota más si no fuera por la factura.
El E.G.R. 700€, tres máquinas de autodiagnóstico, mano de obra, aceite (bueno, muy bueno) y un par de cosas más. Total 1200€

Esta vez fue el E.G.R. ¿La próxima será el J.K.L.? O peor aun el S.P.M.
Me cago en la P.M. de los asiáticos, su electrónica y la máquina de autodiagnóstico.

Descuidad no dejaré de contarlo.

viernes, 9 de julio de 2010

Cuando la realidad supera la ficción

Episodios como el que voy a relatar nos parecen propios de la ficción y difíciles de creer. Pero en esta ocasión el protagonista he sido yo mismo y gracias a la ayuda de conocidos y amigos empiezo a pensar que está en vías de ser resuelto.

Todo empezó cuando mi mujer recibió dos o tres semanas atrás una carta certificada procedente del juzgado de Tarragona.
En esta carta nos comunicaban el embargo de nuestra vivienda habitual en Valencia. La razón del embargo es un delito cometido por el copropietario de la vivienda, yo mismo, y del que he resultado culpable. En el interior de la carta aparecía la sentencia del embargo y una fotocopia referente al delito del que yo había resultado culpable en el año 2007.

Mis conocimientos en materia jurídica son los justos y no llegaba a entender el verdadero significado de aquellas sentencias, diligencias,…. Pensé que era una broma.

Dos días más tarde y aprovechando que una de mis vecinas es procuradora le enseñamos la carta.
La respuesta de la procuradora ese mismo día no pudo ser más demoledora. Esto es muy serio, el piso tiene una orden de embargo y si no actuamos rápido el piso puede salir a subasta y si se complica más os pueden embargar cuentas y nóminas.

¡¡¡OSTIA!!! pero si yo no estado nunca en Tarragona y menos cometí allí un delito.

Tirando de amigos, gracias amigos, averiguamos que el delito cometido es un accidente de tráfico de un coche VW golf azul propiedad de un fulano con mi mismo nombre y apellidos E.R.M. vecino de Reus y sin seguro obligatorio de accidentes en el año 2007.

Esta información es extraoficial y mientras no consiga datos oficiales el proceso judicial no para y el embargo sigue su curso. Embargo de nóminas y cuentas va detrás.

El D.N.I. del fulano que cometió el delito no coincide con el mío, pero en el juzgado de Tarragona no se tomaron la molestia de comprobarlo. Tiraron mano de los archivos del Consorcio de Seguros (no entiendo cómo se metieron por medio) y encontraron que el nombre coincidía y había bienes donde meter mano. Cojunudo. Dos noches sin dormir y festivo en Cataluña (San Juan). Además la jueza se toma el puente festivo. La agonía se prolonga.

Logramos, gracias a la diligencia de mi mujer, toda la documentación necesaria para presentarla en Tarragona a través de un procurador local. La oficial del caso parece sorprendida y no entiende como se pudo cometer un error así.

Llegados a este punto los hechos son que el embargo de mi piso no ha sido todavía levantado y oficialmente a mi todavía nadie me ha comunicado de que se me acusa.

Intento calmar mi furia hasta ver levantado el embargo de mi piso. Después ya se verá.