Domingo por la tarde, son las 19:00 y hace frío. Este mes de noviembre de 2008 está siendo especialmente frío en Valencia. Salgo a la calle para comprar la prensa del domingo. Las tiendas 24h cambian nuestras costumbres y en mi caso me estoy acostumbrando a comprar la prensa del domingo cuando anochece en los cortos días de otoño e invierno. Llevo la chaqueta abrochada hasta el cuello. El aire es cortante. Al torcer la primera esquina me encuentro el cajero automático de La Caixa. Dentro, un indigente (maleante, desarrapado, necesitado, unsintecho, …) ha montado su “campamento” nocturno. Miro disimuladamente y veo allí lo que parece una mesa hecha con cajas de cartón, algo de comida y lo que será la cama también hecha con cartones. Sigo caminando y tres esquinas más allá me encuentro el cajero automático de Bancaja. En este caso son dos los mendigos (pedigüeños, descarriados, perdidos…) que han tomado posesión del lugar. Han colocado sus cartones, unas mantas y resguardos del frío exte...