En fallas aproveché para viajar un poco y visitar de nuevo la ciudad de Logroño donde viven unos familiares. Cegado por la deslumbrante ciudad de las ciencias, las megaconstrucciones de Calatrava y mi tan querido (y a veces odiado) cauce del río me enfrenté a la ciudad de Logroño con cierto desprecio. Salí a correr por las orillas del río que baña la ciudad de Logroño, paseé por sus nuevos barrios y recorrí el casco antiguo para homenajearme a base de tapas y vinos. Y salí humillado. Quiero a Valencia y la defenderé a muerte pero visitar ciudades tan encantadoras como Logroño te descubre los excesos urbanísticos y las aberraciones que se pueden cometer en ciudades como Valencia. Me explicaré. Cuando viene alguien de fuera a Valencia le enseño el cauce del río como un lugar ideal para correr y que tal vez no exista en España punto mejor que este para correr. Salir a correr a orillas del río por Logroño supone encontrar extensiones kilométricas de césped cuidadosamente cortado donde podr...