domingo, 2 de agosto de 2009

Travesía y Enganche

Una larga travesía.
Allá para principios del mes de junio de 2008 dejé mi anterior empleo. Jamás sabré si entonces tomé la mejor decisión y no se puede vivir con permanentes “pudo ser” (me gustó esto cuando se lo leí a mi amigo Charlie). La mejor decisión es la que se toma y adelante con todas las consecuencias.
Comencé una larga travesía hasta el mes de marzo de 2009. Ahora desde la distancia y pasados cuatro meses desde el inicio de mi nueva etapa laboral todo se matiza y la recuerdo como corta e intensa.

Corta porque muy pronto se me vino encima julio y agosto donde la actividad laboral se paraliza y en mi entorno todos pensábamos en las vacaciones. Mi hijo de vacaciones y yo aproveché para ejercer de padre de modo muy intenso. No se si con los años mi hijo lo apreciará pero esos meses los aproveché para estar muy cerca de él.

Mes de Junio de 2008. Un martes cualquiera a las 11 de la mañana. Allá iba yo con mi hijo al Bioparc mientras la mayoría de los mortales estaba trabajando. Cuatro gatos en el parque. Podías pararte en todos los puntos del parque sin agobios ni empujones. Y para rematar una hamburguesa en el BurgerKing con sus aceitosas patatas mientras el ketchup se te escurre entre los dedos. Memorable día.
Y luego algunos pedantillos dicen que no sabrían que hacer con tiempo libre y sin trabajo fijo.

Intensa. A partir de septiembre de 2008 empezó una etapa intensa en muchos aspectos.
A las nueve de la mañana de cada día salían de casa mi mujer y mi hijo y era cuando tomaba verdadera conciencia de mi estado de “desempleado”.
Desde el primer momento opté por la opción de moverme sin desestimar ningún camino y exploré cualquier opción de empleo que se me presentaba sin dejar de lado la oportunidad de ampliar mi formación.
Tuve momentos de desesperación, claro, pero se quedaban circunscritos a los periodos en los que me encontraba solo en casa, de modo que después de tres gritos de rabia y una salida a correr al mediodía podía ofrecer una imagen de serenidad y seguridad.
Una empresa de recolocación (outplacement) que era parte de mi indemnización por despido estuvo a mi lado en los difíciles primeros meses. Algunos aspectos de la labor de estas empresas son muy cuestionables, pero siendo justo debo decir que me apoyaron mucho en el aspecto de explorar mis valores como empleado y me aportaron una importante seguridad a la hora de afrontar las entrevistas de trabajo. Recuerdo sentir cierta ansiedad por pasar entrevistas y enfrentarme a los representantes de los RRHH de las empresas con las que me entrevisté. Otro día debería escribir sobre los personajes que me entrevistaron y las tonterías que se podían oír en las entrevistas. Mucho impresentable anda suelto por ahí.
Si me dan más tiempo me podía convertir en un profesional de las entrevistas y montar una consultora para asesorar en este campo.

Estaba oficialmente desocupado pero los días se me hacían cortos pues eran muchos frentes los que tenía abiertos. Recibía clases de inglés, peinaba las webs de empleo más importantes, escribía CV espontáneos a docenas de empresas, visitaba a mis tutoras en la empresa de recolocación y en la universidad (ADEIT), llamaba a infinidad de puertas de amigos y conocidos para encontrar pistas de ofertas de empleo,...... Podía abrir un capítulo sobre el comportamiento de los amigos y conocidos cuando te presentas frente a ellos “pidiendo”.
Y volvía a tener momentos de desesperación. Y de alegría al ver la respuesta de los verdaderos amigos y “conocidos”. Me sorprendió gratamente la respuesta de algunos conocidos y desde aquí vaya mi más sincero agradecimiento.

Hago aquí un inciso para recordar cierta sensación de soledad y comportamiento antisocial que se crea en un desempleado. Sientes cierta aversión a cruzarte con conocidos, amigos y vecinos pues estás harto de tener que dar explicaciones sobre como te marchan las cosas y los problemas económicos del país. La gente al verte y saber que estás desempleado se creen en la obligación de repasarte la cantidad de amigos y familiares suyos que están en paro o pasando por graves problemas en su empresa. Malditas las ganas que tenía de oír historias de ese tipo. En esos momentos lo que realmente esperas son comentarios de cualquier otro tipo y si son sobre tías con tetas grandes y hermosos culos mejor.

Noviembre fue un buen mes de entrevistas. A pesar de la crisis me entrevisté con varias empresas que me dieron serias esperanzas de poder empezar una nueva etapa laboral con ellos.
Enero y un nuevo año 2009. Impar y a mi no me gustan los números impares. Las empresas empiezan a notar la gravedad de la crisis que nos afecta cada vez con mayor nvirulencia y donde había recibido serias oportunidades de empleo, eran ahora catálogos de excusas acerca de lo mal que está la economía mundial y que cualquier decisión de incorporar empleados quedaba congelada. Jarro de agua fría y por primera vez empezaba a contar los meses y contemplar la posibilidad de que algún día se acabaría el paro aunque tenía dos años por delante. Por primera vez empezaba a ponerme nervioso.
Tras el susto del mes de enero parece que en febrero y marzo se activó el empleo y recibí nuevas citas para entrevistas. Subidón de la autoestima y a visitar tiendas de ropa para renovar trajes y corbatas de entretiempo. El uniforme de entrevistado es importante.

Marzo y bingo. Oferta de empleo y a empezar a trabajar ya.
Reaccioné con serenidad, no me dejé llevar por la euforia pero se me dibujó una sonrisa en la cara que no había forma de borrar.

Varios amigos me avisaron de que cuando me llegara la oportunidad de empleo no vendría sola. Y así fue. No me podía estar pasando eso a mi. Tras casi nueve meses buscando empleo ahora tenía que elegir entre dos. Para habernos “matao”.

Aproveché las vacaciones de fallas para visitar Logroño y alrededores con la familia y así intentar contemplar la situación desde la distancia buscando respuestas. Como es de suponer volví más confuso que al partir y nervioso por saber lo que me esperaba en mi nueva empresa.

Enganche.
Sin haber resuelto mis dudas interiores y sin saber en toda su extensión donde me metía y para qué, el 23 de marzo tomaba posesión de mi nuevo puesto de trabajo.
Recuerdo aquí una palabras que me escribió Garraty sobre la dificultad de los inicios y lo duro que se hace volver a demostrar algo que anteriormente habías superado tras años de esfuerzo y trabajo duro.

Las primeras semanas fueron especialmente complicadas. Todo era nuevo para mi y además no llegaba a entender lo que se esperaba de mi. Aún hoy en día tampoco lo tengo completamente claro pero al menos la situación la tengo más controlada.
Una empresa con casi 500 trabajadores, una fábrica trabajando a tres turnos (M,T,N) y unos crecimientos anuales entre el 20 y el 50% es difícil de controlar y mucho más entenderla y subirse al tren. Si a ello le sumamos la existencia de un personaje peculiar como jefe crean un panorama complicado de sobrellevar.

Mi blog se ha llenado de tela de arañas y mis piernas han olvidado las largas y exigentes kilometradas. Mi báscula se carcajea de las lorzas que cuelgan en mis costados y para rematarlo algún climaturio llega a escuchar el retumbar de mis pasos sobre el “jamonero” mientras lo cruzo.
No se si es lo lógico pero no he sido capaz de dar más.

Creo estar enganchado a mi nueva etapa aunque sea con alfileres y ahora espero las vacaciones para reposar lo sucedido en los últimos meses y empezar con renovadas energías en septiembre.
Y además espero recuperar las energías de mis piernas lo suficiente como para agarrarme con uñas y dientes al equipo A de la carrera de los “árboles y castillos”. Pienso dar mucha guerra.