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Un bebé

Allí estaba. Y yo contemplaba la escena detrás del cristal del autobús.
Más de doce años que no la veía.
Empujaba un carrito de bebé. Debió ser madre no hace muchos meses.
Su rostro serio. Los años pasan pero la forma de andar y su cabeza alta la delataba. Supongo estaría paseando a su bien más preciado en estos momentos.
Tonos marrones en su ropa. Le gusta el marrón. Los escasos segundos que pude contemplar la escena no me permitieron retener más detalles de su ropa.
Un carrito de bebé azul, de ruedas grandes, clásico y de buen tamaño. Sin duda que un modelo clásico le hace sentirse más cómoda.
Detrás del cristal no supe que hacer y ella no miró hacía el autobús. Me sentí un poco paralizado y si hubiera mirado tampoco me atrevo a predecir mi respuesta.
Unos pocos segundos que se quedan retenidos en la mente y pueden durar una eternidad.
¿Niño o niña?, ¿Me importa?
Una corta escena que remueve viejos sentimientos y más aún cuando nos alcanza en un momento de baja autoestima.
No se si volverá a repetirse el momento y tampoco como reaccionaré.
El tiempo pasa pero los sentimientos no envejecen.

Comentarios

El Impenitente ha dicho que…
Los sentimiento pueden estar aletargados, pero jamás envejecen ni desaparecen. Sólo están emboscados agazapados esperando su momento.

No sé quién dijo que la frase más triste que existe es "pudo ser".
Altosybajos ha dicho que…
"pudo ser"
Cruel, si, muy cruel.

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