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Entradas

El canto de los pájaros.

Afortunadamente, y esto lo digo sinceramente, en las empresas por las que he pasado he recibido numerosos cursos de formación. Cursos de gestión de la calidad, gestión de compras, gestión de equipos, gestión del tiempo,….. Mucha gestión veo yo ¿verdad? Todos ellos han sido positivos de una u otra forma. Si no lo han sido directamente al menos me han dado la oportunidad y el momento para reflexionar en aspectos que el día a día nos impide hacer. En las últimas semanas estoy recibiendo un curso sobre motivación y liderazgo que me ha sorprendido gratamente por el planteamiento que ha hecho el ponente. No voy a entrar en muchos detalles pero a modo de resumen voy a plasmar esta frase me ha impactado positivamente: Los pájaros no cantan porque están contentos. Están contentos porque cantan. Se trata de un proverbio indio o árabe o vaya usted a saber. Es toda una declaración de intenciones y la primera imagen que me vino a la cabeza fue el recuerdo de mi madre cantando en la cocina...

Los gurruminos

Traigo aquí de nuevo un vocablo que forma parte de mi propio glosario junto a otros que ya describí tiempo atrás. Véase tarzanetes . Bien cierto es que la definición que tiene esta palabra en el diccionario no coincide, ni de lejos, con la que yo y algunos de mis allegados la asociamos. Y por eso estamos aquí, a ver si creamos una nueva entrada en el diccionario de la RAE. Empezaremos situando el contexto. Yo soy fruto de una generación de emancipación tardía. Cursando estudios superiores, algún trabajillo esporádico que me proporcionaba dinero para los caprichos y libertad de horarios total para entrar y salir del hogar paterno. No encontraba razones para abandonarlo mientras la lavadora de mi madre siguiera funcionando a la perfección y su mano con la plancha y la cocina fueran inmejorables. Y ahora que estoy casado más de quince años puedo afirmarlo con toda rotundidad. Pero todo llega y cuando mi abuela dejó el piso de “La Isla Perdida” (barrio de Valencia con el que tengo u...

9 Cumpleaños.

Coinciden en este mes de abril de 2011 el 9 cumpleaños de mi hijo y la finalización en la lectura del libro “Riña de gatos”. Último premio Planeta. Eduardo Mendoza. El libro transcurre en el año 1936, pocos meses antes del inicio de la guerra civil española. La historia está bastante bien ambientada en la ciudad de Madrid y entremezcla conocidos personajes como Queipo de Llano, Mola, F. Franco, José A. Primo, Azaña… con otros de ficción. El personaje central es un inglés experto en pintura española que, sin quererlo, se ve mezclado en una extraña historia donde el arte, la política, un romance amoroso y un amasijo de hechos históricos con otros de ficción acaban en un desenlace que por momentos acaba siendo poco creíble. En general es un libro interesante con muy buenas pinceladas sobre pintura, historia y política. Tan solo le pongo un pero con la trama urdida alrededor del inglés que en ocasiones parece metida con calzador. A renglón seguido de acabar este libro me sumerjo ...

Y seguimos viendo la vida pasar.

Hace exactamente un año de la foto. El mismo día y en el mismo lugar a punto de escuchar la “mascletá” de Ruzafa. Con mi cámara en la mano enfoqué el mismo balcón de un año atrás y eché la foto. En esta ocasión el balcón estaba vacío y aproveché para leer la entrada de abril de 2010. Entonces además de varios comentarios sobre un libro que me había defraudado aprovechaba para recordar la positiva actitud de mis padres frente a la vida. Afortunadamente ahí siguen los dos aguantando el tipo a pesar de que un cáncer se ha cebado con mi madre. Mi madre es campeona en afrontar con valentía la adversidad. Tiene la virtud de encontrar la faceta positiva en todos los aspectos de la vida. Espero haber heredado esa virtud. No hace mucho que cenaba con uno de esos amigos de los que llamamos de toda la vida y que por razones diversas nos vemos menos de lo que queremos. No pudimos encontrar el momento de hablar sin prisas sobre todo aquello que vamos echando en la mochila vital del cada dí...

Zapatillas nuevas

Va a ser un clásico la caída y ascenso de un nuevo par de zapatillas al Olimpo de mi zapatero . La fotografía refleja el pasado y el presente. Las viejas zapatillas han alcanzado los 1000 km y otras nuevas han venido a ocupar el lugar de aquellas. Es ley de vida. En el mundo de las zapatillas no existe la sustitución de componentes para alargar la vida de las mismas y por tanto tendrán que pasar de corredoras a zapatillas de paseo.