domingo, 28 de abril de 2013

Abril 2013

Varios meses sin pasar por aquí, pero lejos de verlo como un paso atrás siento que han sido unos meses de recuperación y de suma de un nuevo impulso.

Estos meses he aprovechado para poner en orden los muebles de mi trastero mental y retomar viejas y saludables costumbres. Sigo corriendo con asiduidad.

 En cuanto a lo laboral tan solo recordar lo que un compañero me decía días atrás:
-          Al abrigo de Mercadona hace menos frío.
Sigo viajando a menudo, Italia, Francia, Alemania, Barcelona (de momento sigo sin necesitar el pasaporte allí). Pero todos estos son viajes menores cuando escucho que un compañero de carreras tiene que ir dentro de un par de semanas por trabajo a Togo durante dos de años, al menos. ¿Y dónde leches está Togo? Si, en el quinto co….

 No he dejado de jugar al pádel y esta semana pasada he vuelto a retomar las clases de pádel que me ayudan a ser igual de mediocre que siempre pero golpeando la pelota con mucho más estilo.
Cuando acabo las clases más una hora de juego con los compañeros de fatigas y sin haber sudado la camiseta más de lo que lo hubiera hecho corriendo una horita por el río a ritmo de trotón recuerdo las palabras de otro compañero de carreras:
-          El pádel es el deporte para que los que nunca hacen deporte crean que lo hacen.

 Sin entrenar tanto como lo hacía un año atrás he vuelto a correr tres veces por semana y he corrido un par de medias en los últimos meses. Los tiempos no merecen hueco en este relato pero si la ilusión por correr de nuevo la media de Ribarroja.
Tengo en cartera un par de medias más y algún 15k. Haré aquí cumplidas crónicas de mis gestas deportivas.
Y como objetivo final la maratón de Valencia en Noviembre.

No dejo de practicar la energumenoterapia. Me hincho a hacer fotos y pegar gritos de ánimo en cada partido de basket de mi hijo. Es relajante y estimulante al mismo tiempo. Y como los resultados deportivos de mi hijo acompañan tengo el ego en lo más alto.
El último torneo disputado por en VBC alevín en Marina Dor me sirvió para disfrutar de unos relajantes días en familia alrededor del basket y para recoger material suficiente para una buena entrada sobre lo que hay allí construido. Valga una pequeña pista: “Chonilandia”.

Y acabo con una nota triste.
Dos semanas atrás se suicidó ahorcándose en las instalaciones del negocio que poseía un conocido de Teruel. No puedo decir que fuéramos grandes amigos pero si que habíamos compartido algún viaje por España y bastantes noches de cena y de fiesta por Teruel cada vez que iba allí con mi mujer y sus amistades de siempre.
Javier, que así se llamaba, era una persona juiciosa y equilibrada. La persona a la que menos hubiera atribuido estar cercano a la depresión y el suicidio. Pero algunos reveses económicos unidos a otros factores que desconozco llevaron a este chico al suicidio. Lo más sorprendente y que más me cuesta entender es el tiempo que dedicó a su planificación. Dejó varias cartas escritas y planificó el escenario.
Deja mujer y dos hijos.        

La vida sigue.


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