domingo, 29 de enero de 2012

Jubilación o cambio de escenario.

No soy partidario de traer aquí lo que escriben otros. Pero en esta ocasión el correo electrónico de una persona relacionada con mi trabajo y al que no llegue a conocer directamente me ha parecido que vale la pena plasmarlo aquí para no olvidarlo.

No estoy pensando en mi jubilación y si una cosa envidio de los jubilados es la disponibilidad de tiempo para hacer con pausa aquello que me gusta.

Esta persona, se llama Leopoldo, nos resume en pocas líneas parte de su vida profesional. Y dice así:

Culmina una etapa intensa de mi vida.

Con cierta frecuencia pensamos que el último día está muy lejos, que esas cosas les suceden a los demás.

Pero lo cierto es que todo llega y en ese momento uno piensa sobre lo que te ha sucedido: Has conocido una serie de personas, ajenas entre sí , de diversos orígenes, diferente formación, diferentes edades, diferentes aspiraciones y diferentes experiencias, coincidiendo en una situación, conviviendo, colaborando, discrepando, discutiendo, hablando, dialogando y con ello, en una palabra, influenciándose recíprocamente de modo irreversible y permanente.

Ninguna de nuestras vidas es ahora la misma que al inicio, todos somos a la vez maestros y discípulos y esa es la verdadera grandeza de la vida.

Yo tengo la enorme satisfacción de haber recibido de todos vosotros una influencia muy positiva, no tengo más remedio que reconoceros como mis maestros.

En alguna medida todos sin excepción me habéis ayudado a madurar, a contemplar la vida desde otra perspectiva, a apreciar el verdadero valor de las cosas. Hemos compartido esa evolución, esa maduración interna.

En vuestra compañía he aprendido mucho más de lo imaginable. Vaya donde vaya llevaré siempre conmigo, de manera segura e inevitable y formando parte de mí mismo, algo de cada uno de vosotros; puede ser una palabra, una frase, una idea, una postura, un gesto, una imagen, una actitud, un chiste, una historia… no sé lo que será, pero soy consciente que no me sorprenderá, ya que formáis parte de mi vida, como yo también formo parte de la vuestra, espero que para bien.

A vosotros, pues, os debo casi todo lo que soy. A vosotros os debo haberme dado oportunidades, algunas de las cuales he aprovechado, hemos compartido ilusión, asistencia, colaboración, amistad.
Todo ello forma parte ya de mi historia, de mi experiencia propia y por lo tanto, de mi vida.

No me voy a despedir porque los amigos no necesitan decirse adiós, se llevan siempre en el corazón.

Gracias por todo y sabed que podéis contar conmigo en lo que pueda ayudaros, pongo mis conocimientos y experiencia en vuestras agendas y espero que me permitáis seguir disfrutando de vuestra amistad.

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sábado, 21 de enero de 2012

Europa Central

Mi empresa ha tenido a bien tenerme durante el mes noviembre pasado un par de semanitas viajando por centro Europa. Dígase Alemania y Austria.

Los viajecitos unidos a cierto asunto laboral y personal de inciertas consecuencias han conseguido que el mes de noviembre haya sido movido y mentalmente agotador y desequilibrante.
El largo puente de inicio de diciembre lo tomé a modo de reflexión y reestructuración de valores y objetivos.

En cuanto a correr he podido llegar a comprender que cuando salgo a correr no lo hago para relajarme si no para correr más y más rápido.
Me gusta correr. Y corro no para hacer deporte si no para hacerlo mejor. Y hacerlo mejor significa ir más rápido. Y por alguna extraña razón dejé de correr porque muchos y variados acontecimientos me desequilibraron.

Y claro que voy a retomar las carreras. El año 2012 lo señalo como la vuelta al maratón.

No puedo contar grandes gestas deportivas en los meses de noviembre y diciembre puesto que no he entrenado ni participado en carrera alguna. Pero sin embargo he desarrollado un bien cuidado catálogo de excusas matutinas y vespertinas para no salir a correr. En caso de necesidad la puedo compartir sin necesidad de contraprestación alguna.

La introducción anterior me venía muy bien para justificar mi largo silencio en el blog. Pero la intención de esta entrada era contar ciertos aspectos mi experiencia europea en los países dueños y señores del euro.

Viajar a países como Alemania que tiene un paro próximo al diez por cien y Austria con un paro en torno al tres por cien hace suponer que nos vamos a encontrar con poco menos que el paraíso terrenal. Pero una vez allí te das cuenta que las cifras de paro no son más que eso, cifras. Y no quiero dar a entender que estar en el paro sea cómodo. Estar parado es un drama personal y familiar del que puedo dar testimonio en primera persona.
Pero en estos países se respira cualquier cosa menos abundancia. Más bien al contrario parece que es España quien vive en la abundancia.

Y voy a contar un ejemplo de entre los muchos que pude ver. La iluminación de las ciudades.
Ciudades como Viena y Nuremberg tienen una iluminación pobre y triste. Con luminarias muy separadas que poco invitan al paseo por la calle. Y esto se observa a poco que te alejes del centro de las ciudades. Y lo mismo se puede decir de los escaparates de las tiendas, la decoración de las casas o incluso la forma de vestir de la mayoría de los ciudadanos que te cruzas en la calle.
Sin embargo la iluminación de las ciudades españolas, incluso en barrios periféricos es abundante y espléndida.

No quiero decir que debamos renunciar a vivir mejor pero no podemos vivir con los dispendios que no podemos permitirnos.
No envidio el nivel de vida de los centroeuropeos y no quiero que perdamos el nivel de vida que tenemos actualmente.
Pero cierta reflexión tendremos que hacer sobre la situación económica que estamos atravesando.

Tras el viaje tomé algunas notas sobre las impresiones recibidas que voy a trascribir aquí.

El hotel en Viena estaba en pleno barrio turco. El hotel era de categoría media y tras llegar entrada la noche la sensación fue de calles tristes y mal iluminadas. Poco mobiliario urbano.

Me sorprendió no ver parques infantiles durante los largos trayectos entre hotel y fábrica.
Allí poquito ven el sol y la niebla es habitual. Con razón les atrae tanto España. Y todavía me sorprendió más las zonas profusamente industrializadas muy próximas a la ciudad. Y no eran industrias ligeras, hablo de refinerías de petróleo y fabricantes de productos químicos. Todo muy próximo a la ciudad.

Una cerveza de 0,5 litros en un céntrico pub costó 3,6€. Un precio no muy alejado o en algunos casos inferior al que pagaríamos aquí.
La seguridad en las calles era muy grande y la presencia policial escasa o nula.

La ciudad de Bratislava se encuentra a 40 minutos en coche de Viena. Eso quiere decir que abundante mano de obra barata se puede encontrar en los países limítrofes, Eslovaquia, Chequia, Hungría y Polonia. Y aun así mantienen en Austria tasas de paro en torno al 4%. Algo de la política migratoria de estos países desconozco que explican el dato.

El viaje lo hicimos en vuelos de Air Berlín y Niki flight. En general compañías muy recomendables para volar. Comparadas con Ryan Air sería como comparar el jamón serrano con el jamón york.

Si no me equivoco me espera un año 2012 viajero que aprovecharé para traer aquí mis impresiones.

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viernes, 6 de enero de 2012

Reyes Magos

Yo si creo en los Reyes Magos. Y en Papa Noel (gordo asqueroso con traje redículo que ya podría empezar a correr y hacer dieta) y en todo aquello que suponga repartir regalos,alegría, y por qué no, incentivar el consumo que falta nos hace.

Y este es mi primer regalo que me hago a mi mismo:

Una entradita para empezar el año animado en todos los sentidos.
- Animo para no dejar este blog sin entraditas que me mantengan "vivo"
- UnaSganas tremendas de quemar zapatillas y degastar asfalto.

Los temas importantes serán los de siempre:
- Familia. Salud y amor para todos.
- Trabajo. Que no falte ni para mi ni para los mios.
- Amigos. No me olvidéis. Os quiero. Os buscaré.

Y como siempre que Itaca siga estando muy muy lejos.

EL DESTINO ES EL CAMINO.

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