sábado, 29 de octubre de 2011

Montañas de libros.

Llevo unas semanas sin dejar caer relato alguno por aquí. Y es que este mes de octubre pasado ha sido especialmente movido en cuanto a lo laboral y personal.

En cuanto a lo laboral la empresa que me da trabajo no deja de crecer y los diferentes departamentos están en continuo crecimiento y reorganización. Tormentas y chaparrones, salpicados de claros y días soleados.

Y en cuanto a lo personal nos estamos adaptando a los horarios de la nueva temporada. Horarios de trabajo, de colegio, de entrenamientos, de estudios, de competiciones, … Añadido a todos los cambios se junta un lio con facturas de tráfico, otro con mi renovación de carnet de conducir (un año caducado y no me había apercibido de ello), una cerradura del coche forzada. Movidito sin duda.

Me viene aquí a la cabeza la idea de que nuestro ritmo de vida viene marcado por factores que nosotros no dominamos completamente. Por ejemplo los hijos. Ahí están los hijos y son nuestra responsabilidad y parece que todo gira en torno a ellos. Duro en ocasiones porque nos obliga a renunciar a muchas cosas. Pero esté será tema de otra entrada.

Estaba comiendo cuando escuché un anuncio de televisión que decía:
- Tendrás tiempo para leer montañas de libros.
El anuncio de la lotería nacional nos quería mostrar qué con el importante premio que sorteaban dispondrías de tiempo libre para leer montañas de libros.

No soy yo quien para criticar a los sesudos publicistas que diseñan y crean estos muy interesantes anuncios televisivos. Pero quiero pensar que van dirigidos a un amplio sector de la población con capacidad para comprar participaciones de este sorteo nacional.
Y si van dirigidos a un amplio sector de la población entiendo que todos ellos tienen como objetivo común disponer de dinero para no trabajar y dedicar gran parte de su tiempo libre a leer esa montaña de libros que aparecen en el anuncio.

Yo debo estar equivocado.
Puede ser que conozca gran número de personas incluidas en ese grupo poblacional interesados en dedicar su tiempo libre a las montañas de libros, pero la mayoría de las personas con las que me cruzo o relaciono diariamente no las veo preocupadas por la montaña de libros mencionada.

Lo niveles de lectura en España deben ser altísimos según se deduce del anuncio. Y yo sin saberlo.
Allí por donde voy encuentro personas leyendo libros y deseando ganar un premio de la lotería para tener tiempo libre y leer esas montañas de libros anunciadas. ¿Ustedes no?

Esto acaba siendo un ejercicio de lógica y la conclusión es que yo no podría ser publicista porque no soy capaz de ver los deseos del amplio sector de la población que quiere ganar un premio de la lotería para dejar de trabajar y disponer de tiempo libre para leer.

Y yo sin saberlo.

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