miércoles, 27 de abril de 2011

9 Cumpleaños.

Coinciden en este mes de abril de 2011 el 9 cumpleaños de mi hijo y la finalización en la lectura del libro “Riña de gatos”. Último premio Planeta. Eduardo Mendoza.

El libro transcurre en el año 1936, pocos meses antes del inicio de la guerra civil española.
La historia está bastante bien ambientada en la ciudad de Madrid y entremezcla conocidos personajes como Queipo de Llano, Mola, F. Franco, José A. Primo, Azaña… con otros de ficción.

El personaje central es un inglés experto en pintura española que, sin quererlo, se ve mezclado en una extraña historia donde el arte, la política, un romance amoroso y un amasijo de hechos históricos con otros de ficción acaban en un desenlace que por momentos acaba siendo poco creíble.

En general es un libro interesante con muy buenas pinceladas sobre pintura, historia y política. Tan solo le pongo un pero con la trama urdida alrededor del inglés que en ocasiones parece metida con calzador.

A renglón seguido de acabar este libro me sumerjo en la lectura de otro “best seller” (no entiendo muy bien la razón de esta expresión inglesa que a mi lógico entender debería ser “best sold”, pero las lenguas no siempre son lógicas) que hace cola en mi mesita de noche. “La caída de los Gigantes” de Ken Follet. Las últimas navidades fueron generosas en cuanto a libros regalados y no es cuestión de criticar lo regalado.

El libro de Ken Follet además de tener un tamaño y peso considerable, evidentemente no se le puede considerar libro de bolsillo, comienza con un capítulo que narra el 13 cumpleaños de un chico inglés de finales del siglo XIX en su primer día que baja a la mina a trabajar como aprendiz de minero.

Y vuelvo ahora a las inacabables y a veces innecesarias celebraciones del 9 cumpleaños de mi hijo y la forma de vida que le proporcionamos en comparación a las condiciones del chico que cumple 13 años en un barrio minero del siglo XIX.
¿Cómo transmitir a los chicos de hoy en día estas diferencias?

Me recuerda el inicio de este libro a otro que comenté tiempo atrás “Las cenizas de Ángela”.

Qué importante es la lectura como medio de transmitir valores.
No rechazo jamás cualquier artilugio electrónico como medio de aprendizaje pero un libro sigue siendo un tesoro.

Homenaje

El que no inventa no vive.
Ana Maria Matute

lunes, 18 de abril de 2011

Y seguimos viendo la vida pasar.


Hace exactamente un año de la foto. El mismo día y en el mismo lugar a punto de escuchar la “mascletá” de Ruzafa.
Con mi cámara en la mano enfoqué el mismo balcón de un año atrás y eché la foto.
En esta ocasión el balcón estaba vacío y aproveché para leer la entrada de abril de 2010.
Entonces además de varios comentarios sobre un libro que me había defraudado aprovechaba para recordar la positiva actitud de mis padres frente a la vida.
Afortunadamente ahí siguen los dos aguantando el tipo a pesar de que un cáncer se ha cebado con mi madre.
Mi madre es campeona en afrontar con valentía la adversidad. Tiene la virtud de encontrar la faceta positiva en todos los aspectos de la vida. Espero haber heredado esa virtud.

No hace mucho que cenaba con uno de esos amigos de los que llamamos de toda la vida y que por razones diversas nos vemos menos de lo que queremos.
No pudimos encontrar el momento de hablar sin prisas sobre todo aquello que vamos echando en la mochila vital del cada día y acabamos dejando la charla inacabada.
Sé que pasará por aquí y se acordará de buscar el sitio y la ocasión.
Ambos queremos esa actitud participativa y positiva que actualmente encontramos en la práctica del deporte.

Hace casi tres años que pasan por aquí mis relatos y experiencias. De vez en cuando me releo las entradas y encuentro algunas de ellas bastante ácidas. Tanto como mis comentarios que seguro pensaran algunos de los que por aquí pasan.
Espero haber transmitido algo de esa actitud positiva frente a la vida a pesar de los altibajos. Por supuesto que esta era la razón del nombre del blog.

Otro de esos amigos, o así lo creo, me decía que escribía por puro exhibicionismo. Seguro te acordarás. Y tu exhibicionismo tiene premio porque todos acaban elogiándote.
Yo sigo dándole vueltas a la razón de estar aquí. Supongo que me ahorro una pasta en psiquiatras.

Mi amigo Mon también sigue ahí repartiendo clases de positividad. Éste también podría escribir un libro.

Y no quiero acabar la entrada sin volver sobre la foto.
Ellas no siguen ahí. ¿Seguirán viendo la vida pasar o habrán optado por bajar y participar?.
O simplemente se mudaron.
¿Tú bajas a participar o continuarás mirando?