domingo, 21 de marzo de 2010

Un pan bajo el brazo

Hay que ser valiente para traer un hijo a este mundo. Y digo este mundo, porque este país en el que nos ha tocado vivir forma parte de un mundo donde comemos un plato de comida caliente cada día, tenemos acceso a un alto nivel educativo y tienes la opción de vivir rodeado de seres queridos.

Ella salió de España y viajó para traer ese niño al mundo, este mundo. Fue valiente e hizo lo que muchos otros habríamos dudado, titubeado, meditado y finalmente evitado.
Y se volvió a España con su hijo y las maletas llenas de alegría.

Decimos que todos los niños vienen al mundo con un pan bajo el brazo. En este caso además del pan traía consigo un reto. El destino escoge a los más valientes para afrontar los mayores retos.

No hay duda, escogió a la mejor.

El reto se llama Síndrome de Asperger y para quien no lo sepa, un niño con este síndrome es así:

Es un trastorno profundo del desarrollo cerebral caracterizado por deficiencias en la interacción social y coordinación motora, y por los inusuales y restrictivos patrones de interés y conducta.
El niño que padece de Asperger tiene un aspecto externo normal, suele ser inteligente y no tiene retraso en la adquisición del habla. Sin embargo, presenta problemas para relacionarse con los demás y en ocasiones presentan comportamientos inadecuados
La mala adaptación que presentan en contextos sociales es fruto de un mal entendimiento y de la confusión que les crea la exigencia de las relaciones interpersonales. A pesar de sus dificultades, los niños que padecen de ese trastorno son nobles, poseen un gran corazón, una bondad sin límites, son fieles, sinceros, y poseen un sinfín de valores que podemos descubrir con tan sólo mirar un poquito en su interior.
Los niños con este diagnóstico tienen severas y crónicas incapacidades en lo social, conductual y comunicacional. Cada niño no es igual, pero algunas de las características pueden ser:
-Socialmente torpe y difícil de manejar en su relación con otros niños y/o adultos Ingenuo y crédulo
-A menudo sin conciencia de los sentimientos e intenciones de otros
-Con grandes dificultades para llevar y mantener el ritmo normal de una conversación. Se altera fácilmente por cambios en rutinas y transiciones
-Literal en lenguaje y comprensión
-Muy sensible a sonidos fuertes, colores, luces, olores o sabores
-Fijación en un tema u objeto del que pueden llegar a ser auténticos expertos
-Físicamente torpe en deportes
-Incapacidad para hacer o mantener amigos de su misma edad
Estos niños pueden tener:
-Memoria inusual para detalles
-Problemas de sueño o de alimentación
-Problemas para comprender cosas que han oído o leído
-Patrones de lenguaje poco usuales (observaciones objetivas y/o relevantes)
-Hablar en forma extraña o pomposa Voz muy alta, o monótona
-Tendencia a balancearse, inquietarse o caminar mientras se concentran
El síndrome de Asperger es un trastorno muy frecuente (de 3 a 7 por cada 1000 nacidos vivos) que tiene mayor incidencia en niños que niñas.


Estoy seguro que el tal Dr. Asperger no tenía idea de lo popular que iba a ser su nombre en el seno de esta familia.

Los retos, como los problemas, se deben coger de frente y para superarlos se pone cuerpo y alma. Alma no le ha faltado y cuerpo y salud se lo está dejando en el camino.

Valiente ella y afortunado yo por poder decir que es mi hermana.

jueves, 18 de marzo de 2010

Vuela conmigo

Richard Bach
Juan Salvador gaviota
Vuela conmigo
Como muchos otros de mi generación leí, releí, hice comentarios de texto y cité en muchas ocasiones partes del libro Juan Salvador Gaviota.
Este libro fue como un himno en cierta época de nuestras vidas.

Semanas atrás en una tienda de libros encontré este libro de Richard Bach. Vuela conmigo.
En la presentación lo recomendaban como la reaparición editorial del autor de Juan Salvador Gaviota y auguraban un éxito editorial.
Incauto y crédulo compré el libro y con él bajo el brazo caminé hacia casa recordando los buenos momentos pasados con su anterior libro.
Empecé a leer y pasar páginas y mi incredulidad aumentaba a la par que mi enfado. Pocos libros me han dejado tan mal sabor de boca. El principio tenía cierto interés pero a partir de las primeras páginas el autor se pierde en una trama sin sentido que transmite muy poco. En resumen, decepcionante.
Y lo peor de todo es que obras como esta pueden echar abajo un icono de la adolescencia como era Juan Salvador Gaviota.

Me he molestado en leer sobre la vida de Richard Bach.
Piloto aéreo, apasionado por el vuelo que desempeñó sus habilidades tanto en líneas aéreas como en espectáculos aéreos. Casado varias veces y con muchos hijos. Ha escrito alguna obra más de las aquí mencionadas pero todas ellas de escaso éxito a excepción de Juan Salvador Gaviota.

No puedo más que agradecerle su obra de la célebre gaviota y confiar en que la vida le haya sonreído y sea feliz. Yo ya no puedo recuperar el dinero invertido en su última obra.

martes, 2 de marzo de 2010

Sí, otra muesca en el revólver

Salí temprano de casa y trotando durante unos 3 kilómetros me dirigí al km 22 del recorrido de la maratón de Valencia del año 2010.
Mañana fresquita, excelente para la carrera, y algo de lluvia.
A los pocos minutos empezaron a pasar por allí el rosario de corredores Climaturia.
Por allí pasó en primer lugar Ramón. Exultante y poderoso.
Rafa en segundo lugar. Le acompañé unos metros pero su rostro reflejaba que sus piernas no iban muy bien. Acabaría con un tiempo estupendo pero alejado de su objetivo.
Tercero llegaba Charlie. Con fuerza y con su estilo peculiar de brazos altos que mueve con decisión.
Allí estaba yo animando y acompañando unos metros a cada uno de ellos. Empezaba a agobiarme pensando en la oportunidad perdida. Ahí tenía que estar yo corriendo junto a mis colegas del asfalto.
Me comía las uñas pensando en la oportunidad desaprovechada de añadir otra muesca en mi revólver de maratones disputadas y acabadas. Dos años atrás me pasó lo mismo debido a una lesión.
Pocos minutos después pasaba por allí Tomás. Fresco como una rosa. Corrí a su lado unos metros y le pude preguntar por sus pulsaciones. Eran muy bajas y esto presagiaba su marca final.
Juanito kilómetro y medio por delante de los prácticos de las tres horas apareció por el kilómetro 23. Sensacional como siempre. Este hombre es el fiel reflejo de la constancia, la perseverancia y la dedicación sin descanso.
El numeroso grupo de los sub3H llegaba comandado por la pareja de corredores felices. Fernando y Vicente.
En pocos minutos llegarían el grupo de corredores a los que me iba a unir para hacer unos kilómetros apoyando en lo posible a mis colegas.
Buena falta me hacía sudar un poco y empezar a liberar la congoja que me atenazaba por no estar ahí disputando.
Jorge, Moises, José Mª, José y Ramonchu. Los vi llegar, aceleré y me uní a ellos. Era corredor de nuevo
Empecé a seguir el ritmo de 4’35’’ de José y Ramón desde el kilómetro 25. Estaban fuertes y al principio me costó un poco adaptarme al ritmo, estaban bien preparados y algún kilómetro lo hacían por debajo de 4’30’’. Creó que no dejé de hablar en ningún momento intentando animar a mis colegas y a cualquiera que pasara por allí. Estaba disfrutando.
En el 30 se nos unió Juanlu. Formamos dos parejas e intentamos animar continuamente. Se separaron un poco los ritmos de Ramón y José. Y a partir de aquí cada cual hizo su carrera pues empezaban los kilómetros de los valientes. Me quedé con José.
José en un bonito correo me agradece el apoyo recibido. Soy yo el que agradece los kilómetros disputados en su compañía pues viví su maratón como propio.
Los últimos 200 metros a meta y el abrazo recibido de José después me hicieron sentir feliz y satisfecho.
No puedo decir que este año haya corrido la maratón de Valencia pero gracias a las sensaciones recibidas, el abrazo de José y la posterior comida de camaradería con el resto de corredores me apunto esta maratón como propia.
Enhorabuena por los resultados y gracias por la amistad.
Y sí, me apunto otra muesca en el revólver de las maratones disfrutadas.