domingo, 22 de noviembre de 2009

Molan y fardan

No tengo muy claro si son términos aceptados por la REA pero estoy seguro que los de mi generación conocen bien su significado.

Mi hijo seguramente diría que son "guay" y tal vez no entienda el por qué fardan pero no tengo duda de que molan y fardan mucho.

No soy yo muy partidario de comprar artículos Nike pero aprovechando mi viaje a Nueva York visité la tienda Niketown y me atrajo este modelo de zapatillas. Tanto que pedí talla, me las probé y las compré.

¿ A que molan? Y lo que voy a fardar con ellas.







Y como es de bien nacidos ser agradecidos no puedo dejar de lado mis viejas Asics que me han acompañado durante tantos kilómetros.

No cabe duda de que los corredores somos fetichistas y que mejor fetiche que nuestras zapatillas.

Las llevamos en su bolsa, las cuidamos, vigilamos sus achaques y jamás las lavamos. No queremos que pierdan sus "propiedades".

Y cuando acaba su vida útil las guardamos cual reliquia sagrada porque han superado los kilómetros recomendados por el fabricante.


Seguro que escribo esta entrada por la morriña que tengo desde que vi la foto de las zapatillas de clavos Munich de "el marroquí". Aunque fui un mediocre corredor de pista, guardo un vago recuerdo de las sensaciones recibidas al correr con clavos en la pista de ceniza de la Universidad de Valencia.

Y hasta aquí el pequeño homenaje a nuestras compañeras de entrenamientos y que no será el último.


martes, 10 de noviembre de 2009

Boujdour. Historias africanas

Pequeñas anécdotas como esta son las que te hacen pensar si el rumbo de nuestra vida es el correcto.

Camino de Boujdour en nuestro sencillo “fiat uno” diesel paramos en una gasolinera a repostar. Saliendo de El Aiun y de camino a Boujdour esta es la única gasolinera que encontramos. Lo cual quiere decir que en un recorrido de 300 km no íbamos a encontrar otra y durante el camino estábamos flanqueados por el Atlántico y el desierto.

Al llegar a la gasolinera encontramos a un grupo de mediana edad que viajan en un flamante todo-terreno “Range Rover” con motor de gasolina. Estaban vestidos con ropa tipo “coronel tapioca” y hablaban inglés. ¡Preparados para cruzar los más peligrosos desiertos del planeta!

Nosotros, dos valencianos con buenas nociones de francés y vestidos con mocasines de calle, pantalón de vestir y camisa, bajamos de nuestro utilitario y nos dirigimos al empleado del surtidor para llenar el tanque.

Mientras nos llenaban el depósito se nos acercó el grupo de alterados expedicionarios del desierto.

En inglés nos explicaron que llevaban allí horas esperando repostar y no entendían las explicaciones del empleado.

Nos dirigimos al magrebí en cuestión que estaba semitumbado en la pared de la pequeña edificación de la gasolinera a pedirle explicaciones.

Sus explicaciones fueron que llevaban horas aquellos individuos esperando a repostar y que pese a sus explicaciones no entendían que el camión cisterna que debía rellenar los depósitos estaba de camino y que no quedaba más remedio que esperar. Estaba de camino

Nosotros insistimos en conocer cuanto tiempo podía tardar en llegar y sin inmutarse nos respondió que podía tardar una hora, o varias, o un día, o varios días.

Después apostilló.
Yo no entiendo cual es el problema. Tenemos sombra, agua y comida. No hay más que sentarse y esperar.

¿Dónde está el problema?

jueves, 5 de noviembre de 2009

Las cenizas de Ángela

Este ha sido uno de los libros que he leído este verano.
Tal vez no esté capacitado para enjuiciar los valores literarios de este libro pero no cabe duda que esta obra ha logrado conmoverme.
Mientras leía este libro una sensación de tristeza, desasosiego y rabia me envolvía. Por un lado no quería seguir leyendo y por otro lado esperaba el hueco entre los quehaceres diarios para leer.
Siguiendo mi costumbre, no he visto y no tengo intención de ver la película adaptación de este libro. Pero quienes la han visto me comentan que también la película logra reflejar esta sensación.
Parece ser que el libro es autobiográfico y se desarrolla en la Irlanda industrial de principios de siglo XX.
La crudeza de lo relatado y el hecho de ser autobiográfica hace todavía más dura la historia.
El gris del cielo, la suciedad, el hambre, los harapos y la lucha por subsistir son los ingredientes de la novela.
No voy a contar el libro pero si aprovechar para recomendar su lectura.