viernes, 27 de febrero de 2009

Otra muesca en el revolver

Mi cuarta maratón y no será la más recordada. Mi tiempo no ha sido ni el mejor ni el peor pero las sensaciones son de decepción y lo mejor que puedo decir es que la he terminado y tengo una muesca más en el revolver.
En esta entrada voy a limitarme a copiar un correo que pasé a mis compañeros de equipo con los que he compartido entrenamientos, carrera y celebración. En otra entrada que ya preparo me dedicaré a mi carrera y a mis propias sensaciones.

Maratón de sensaciones

Al margen de los resultados deportivos y las marcas alcanzadas, el día de la maratón significó para todos nosotros una maratón de sensaciones.

Amistad. Porque un grupo de conocidos se juntaron hace años para entretenerse haciendo lo que más les gustaba, correr, y han acabado construyendo lazos de amistad que van más allá de lo deportivo.

Nerviosismo y ansiedad es lo que podíamos ver en las caras de todos nosotros a las 8 de la mañana del domingo 22 de febrero.

Superación y esfuerzo. Cada uno de los corredores sabe lo que esto significa y no había más que mirar la cara de algunos en los últimos km. Es muy meritorio acabar en las primeras posiciones y desde aquí felicitamos el tiempo estratosférico de Vicente pero yendo al otro extremo no deja de ser muy meritorio el esfuerzo de Miguel para aguantar cuatro horas de carrera continua.

Entusiasmo. La personificación del entusiasmo era la cara de Ramón con su megáfono animando. Entusiasmo para pedalear y animar hasta que llegó el último de nosotros. José Julio también estuvo ahí marcando estrategias sin perderse un minuto de los km finales de nuestras figuras estelares.

Cariño y admiración por el grupo de esforzadas que madrugaron para engalanar la calle y hacer más fácil la carrera. No hay dinero para pagar el tiempo dedicado a los preparativos de la carrera y para aguantar los entrenamientos de los corredores. Gracias chicas

Orgullo y satisfacción era la cara de los que llegaban a meta. Las caras de Gustavo, Rafa, Carlos, Marco Antonio… eran reflejo de que los esfuerzos en los entrenamientos de meses daban su resultado.

Señorío y Madurez. Maestro y pupilo se marcaron una carrera de libro. Lo dijo y lo hizo. Así de fácil y ya van cuantas por debajo de tres? Fernando eres un maestro.

Abnegación y constancia. Estas sensaciones no podía transmitirlas otro que no fuera Juan. Su tiempo es para todos de un subtres a pesar de lo que quieren mentir los cronómetro oficiales.

Superación. Ni los dolores, ni las lesiones, no los kilos de más, ni las infiltraciones, ni tibial, ni ostias. Juan Luis con sus medias altas y su porte elegante que no perdió en ningún momento se acercó a las tres horas y superó todos los peros que se le pusieron en el camino. Moises superó su primera maratón con poco tiempo de preparación y gran esfuerzo. Bien hecho

Decepción. Era la sensación que se nos quedó a Jorge y a mí. Jorge hacía su sexta maratón y merecía estar muy cerca de las tres horas. Nos pudo la ilusión y teníamos mejor entrenado el corazón que las piernas. El corazón aguantó pero las piernas no acompañaron.

Dedicatoria. Se nos pasó grabar la dedicatoria de José Hurtado a su entrada en meta. José mejoró sus marcas y sus pensamientos y dedicatoria estaban escritos en ese dedo que se fue a la boca en forma de chupete. Enhorabuena dos niñas como dos soles y una maratón superada con nota. Las zapatillas de Gustavo también corrían con dedicatoria.

Juventud. La que todos querríamos tener para equivocarnos en el ritmo y llegar destrozados por exceso de ímpetu. Joselillo, es tu primera maratón y con lo que te queda por delante puedes equivocarte de ritmo las veces que quieras pues en el momento que menos lo esperemos nos pasas y haces un marcón.

Optimismo. Carmelo no pierde la sonrisa en ningún momento. No hizo mella en su sonrisa ni el adelantamiento de José ni no poder mejorar su marca. Es sencillamente feliz.

Euforia. José Antonio no corrió pero su cara era de satisfacción y euforia por ver el nombre de su empresa, que tantos sudores y disgustos le cuesta, en la camiseta de sus vecinos y amigos.

Y me queda una última sensación que más que sensación es sentimiento. José Carlos, no se me ocurre nada mejor que el AMOR de tus compañeros de equipo para acompañarte en tu particular maratón que empiezas ahora. Estaremos contigo y Nueva York 2010 es la meta.

La muerte tenía un precio

Noticia del Telediario del 25 de febrero.
Algunos estados de EEUU están tramitando una ley para abolir la pena de muerte.
La razón para acabar con esta ley (el ser o no ser de esta ley será tema de otra entrada) no es otra que la económica. Es más caro para el estado un reo con pena de muerte frente a un reo con cadena perpetua. La pena de muerte conlleva tantos trámites previos y gastos añadidos que resulta para el estado más barato condenarlo a cadena perpetua. Y como estamos en tiempos de crisis económica pues a la carcel hasta que se pudra.
Flipo.
La muerte tenía un precio http://www.youtube.com/watch?v=zSlk02Iv4b4

viernes, 6 de febrero de 2009

La sociedad de la intoxicación

Se dice que vivimos en la sociedad de la información. De alguna forma es cierto pero leyendo los titulares de la prensa me atrevo a afirmar que vivimos en la sociedad de la intoxicación.
Prensa dominical del pasado fin de semana. En portada y con fotos a color.

Las Provincias de Valencia:
La manifestación de los sindicatos contra el Consell pincha y apenas reúne 1400 personas.

El Levante de Valencia:
Miles de trabajadores salen a la calle en defensa del empleo.

Ambas noticias llevan la misma foto.
El texto no necesita comentarios, verdad?
Acaso pretenden convencernos de que los que escriben son profesionales de la información.
Les felicito porque han llegado a ser consumados profesionales de la desinformación y la intoxicación.
Si cojo la prensa nacional estoy seguro de encontrar lo mismo.
Spain es asín¡¡¡¡¡¡

jueves, 5 de febrero de 2009

Soy maratoniano

Soy maratoniano, así de rotundo, sencillo y claro.
Nunca antes, creo recordar, lo había dicho de modo tan claro, rápido y sin detenerme a pensarlo.
Estaba en una entrevista cuando me preguntaron si practicaba deporte. De modo espontáneo y sin pensarlo me salió, SOY MARATONIANO
Ahora pensándolo detenidamente y cuando estoy deshojando la margarita de mi próxima participación en la 29 edición de la maratón de Valencia creo y estoy convencido de que me lo he ganado.
He finalizado tres maratones y participado en más de veinte medias.
Aún sin ganas me pongo las zapatillas para salir a correr. Y ahí estoy corriendo, a veces sin más compañía que el sonido de mis zapatillas al golpear el asfalto. Pero las más de las veces corro con mis compañeros de equipo. Y cuando haces balance de los días son esos ratos una de las razones que te hacen creer que todo tiene sentido en esta perra vida y que mañana será también un buen día para salir a correr.
Lo peor que me puede pasar en una reunión con amigos o conocidos es que aparezca por allí otro corredor. A partir de ese momento nos enzarzamos a hablar de carreras, zapatillas y ropa de correr. Podemos pasar horas hablando de lo mismo repasando planes de entrenamiento, series, marcas de zapatillas y alardeando de nuestros, a veces, mejores tiempos en carrera.
Me siento capaz de correr y finalizar una maratón por debajo de las tres horas y media. Y aún cuando no he sido capaz de bajar de las míticas tres horas en maratón no me importa decir SOY MARATONIANO.
Me siento a gusto diciéndolo y hoy lo he podido comprobar cuando me encontraba en una entrevista y me estaban interrogando acerca de mi historial personal y profesional.
Es esta una época de mi vida en la que se necesitan asideros que te mantengan a flote; hoy he encontrado uno que podía aguantar amarrado a un buque de gran tonelaje.
Por tanto lo voy a repetir de nuevo. SOY MARATONIANO

Un bebé

Allí estaba. Y yo contemplaba la escena detrás del cristal del autobús.
Más de doce años que no la veía.
Empujaba un carrito de bebé. Debió ser madre no hace muchos meses.
Su rostro serio. Los años pasan pero la forma de andar y su cabeza alta la delataba. Supongo estaría paseando a su bien más preciado en estos momentos.
Tonos marrones en su ropa. Le gusta el marrón. Los escasos segundos que pude contemplar la escena no me permitieron retener más detalles de su ropa.
Un carrito de bebé azul, de ruedas grandes, clásico y de buen tamaño. Sin duda que un modelo clásico le hace sentirse más cómoda.
Detrás del cristal no supe que hacer y ella no miró hacía el autobús. Me sentí un poco paralizado y si hubiera mirado tampoco me atrevo a predecir mi respuesta.
Unos pocos segundos que se quedan retenidos en la mente y pueden durar una eternidad.
¿Niño o niña?, ¿Me importa?
Una corta escena que remueve viejos sentimientos y más aún cuando nos alcanza en un momento de baja autoestima.
No se si volverá a repetirse el momento y tampoco como reaccionaré.
El tiempo pasa pero los sentimientos no envejecen.